EL ACTOR DE TELENOVELAS QUE MANEJA UN UBER

Por David Estrada

El “NEW YORK TIMES” publicó el pasado 20 de octubre, un amplio reportaje titulado “ES PROTAGONISTA DE TELENOVELAS EN ESPAÑOL. ¿POR QUÉ MANEJA UN UBER?” (He Stars in a Spanish-Language Soap. Why Is He Driving for Uber?), en el que cuenta la dura lucha del actor mexicano PABLO AZAR quien, para poder pagar sus cuentas, combina su profesión de actor con la de chofer de UBER. Rubio y de ojos verdes, AZAR ha trabajado tanto para TV AZTECA como para TELEMUNDO, destacando recientemente en su papel de GABRIEL AGUILERA, el padre de JUAN GABRIEL, en la exitosa serie “HASTA QUE TE CONOCÍ” (2015). “Al principio me sentía avergonzado por ello”, reconoce el actor de 34 años, que desmitifica varias falsas ideas que hay en torno al glamour que rodea a los artistas de la televisión. “Nuestros fans de AMÉRICA LATINA que ven nuestras TELENOVELAS, piensan que todos somos millonarios y que manejamos FERRARIS y vivimos en BEVERLY HILLS”, agrega. La realidad es muy distinta.

Cuando no tienen trabajo en MIAMI, muchos actores reconocidos se dedican al negocio de los BIENES RAÍCES, al diseño de ropa, conducen un UBER o regresan a AMÉRICA LATINA -MÉXICO es una de sus principales metas-, donde podrían tener la suerte de firmar un jugoso ‘CONTRATO DE EXCLUSIVIDAD’ en el que, si bien no se asegura trabajo periódico, sí se tiene una entrada fija para poder pagar la renta.

En el reportaje firmado por LIZETTE ÁLVAREZ, PABLO AZAR, que actualmente está trabajando para una nueva telenovela de TELEMUNDO llamada “LA FAN” y también pinta y vende sus obras en INTERNET, dice que esta es una parte de “la vida real” que los actores rara vez divulgan; que no quieren que sus admiradores sepan. "Se rompe el sueño", concluye.

Y es que, entre el destello de las ALFOMBRAS ROJAS y la angustia ante las cuentas por pagar, hay una delgada línea que el público pocas veces puede distinguir.

Un ARTISTA, por definición, es perfecto y vive en un mundo irreal. Posee un físico perfecto, viste siempre a la moda, vive en una lujosa residencia, come en los mejores restaurantes, vacaciona en los lugares más exóticos, nunca se enferma y se enamora y desenamora con gran facilidad.

En 1956, la revista LOOK describía así al galán ROCK HUDSON: “No suda. No tiene granos. Su apariencia es de limpieza y de respetabilidad. Este chico es perfecto”. Pero, ¿qué hay detrás de esta supuesta imagen de derroche, felicidad y abundancia?

El caso de PABLO AZAR es ilustrativo: una noche acude a una premier de gala. Rodeado de cámaras y reflectores, desciende de un lujoso automóvil y se pasea lentamente por la ALFOMBRA ROJA, luciendo un impecable traje de marca y unos zapatos con una suela recién desempacada. Apenas concluye el evento, el actor regresa todo lo que ha rentado por unas horas y se sube al volante de su auto y comienza su turno como conductor de UBER para tener al día siguiente dinero para pagar sus cuentas.

Otro ejemplo más. Estas son las palabras de la actriz ANNE HATHAWAY en una reciente entrevista para el diario “THE GUARDIAN”, a propósito del premio OSCAR que recibió en 2013 como MEJOR ACTRIZ DE REPARTO, por su interpretación de ‘FANTINE’, en la adaptación musical de la novela “LOS MISERABLES” de VÍCTOR HUGO: “Es algo obvio, ganas un OSCAR y supuestamente debes estar feliz. Yo no me sentí así. Me sentí mal por estar parada ahí, con un vestido que cuesta más dinero de lo que mucha gente verá en toda su vida, y por ganar un premio al representar dolor que todavía es parte de nuestra experiencia colectiva como seres humanos. Me sentí muy incómoda”.

Y es que el negocio del espectáculo, por encima de muchas otras profesiones, es un mundo de gran simulación. En el que las artistas lucen vestidos y joyas de diseñador que les han sido prestadas; en el que muchos se fotografían para las revistas del corazón en residencias que no son suyas; en el que las cirugías ayudan a detener lo que el tiempo o los excesos echan a perder; y en el que en ocasiones -más de las que uno se imagina- se simula una vida ejemplar que oculta debilidades, vicios y hasta preferencias sexuales…