JAMES DEAN: MUERTE AL ATARDECER

Por David Estrada

A las 17:45 horas del viernes 30 de septiembre de 1955, en la intersección de las rutas 41 y 466 en CHOLAME, condado de SAN LUIS OBISPO, CALIFORNIA, mientras se dirigía a una carrera de autos en su recién adquirido PORSCHE SPYDER 550, JAMES DEAN moría al colisionarse de frente contra un vehículo FORD PLYMOUNTH que se cruzó en su camino para dar vuelta hacia el noreste. El impacto, según testigos presenciales del accidente, “sonó como una pequeña explosión”.

El PORSCHE color plata, al que el propio Dean había bautizado como “LITTLE BASTARD” (Pequeño bastardo), salió disparado hacia la ladera y acabó junto a un poste de teléfonos.

La fuerza del impacto arrojó fuera del coche a su acompañante, ROLF WEUTHERICH, un mecánico de 28 años, empleado de COMPETITION MOTORS y todo un experto en automóviles, y lo envió directamente al campo. Es probable que Jimmy también hubiese salido disparado del coche si su pie no hubiera quedado atrapado entre el embrague y el pedal del freno.

Cuando el auto finalmente se detuvo, Dean tenía los brazos y las piernas desmadejadas e inertes. Su cabeza colgaba por encima de la portezuela. La colisión lo había lanzado violentamente, primero en dirección al parabrisas del FORD y después hacia su propio asiento, rompiéndose el cuello en la acción.

En el interior del FORD, el conductor, DONALD TURNUPSEED, de 23 años, permanecía sentado, de bruces sobre el volante, en estado de shock. Repetía una y otra vez: “No lo vi, no lo vi”. Sólo tenía una pequeña fractura en la nariz.

Años más tarde, SANDY ROTH, una amiga del actor de “REBELDE SIN CAUSA”, recordaba cuando ella y un amigo en común, BILLY HICKMAN, llegaron al lugar del accidente: “Rolf estaba en el suelo, gritando: “¡Jimmy, Jimmy!”, con la cara ensangrentada y los dientes destrozados. Rolf tenía los brazos y las piernas rotos. Entonces me giré y vi a Jimmy. Estaba tirado sobre el volante y supe que estaba muerto. Se había partido el cuello. Tenía poca sangre en la cara, sólo un pequeño rasguño producido por sus gafas”.

En medio de la confusión y mientras los camilleros de una ambulancia sacaban el cuerpo de Dean de entre los retorcidos aceros del PORSCHE, Sandy tuvo la sangre fría para sacar de su bolso una pequeña cámara fotográfica y con ella tomó como evidencia varias fotografías que jamás se hicieron públicas.

El rostro de Dean estaba intacto. “Me pareció notar que Jimmy todavía sacaba aire de la nariz”, aseguró posteriormente Hickman. De acuerdo con la evidencia médica, Dean murió en la ambulancia, durante el trayecto hacia el hospital, sin haber recobrado la consciencia. 

Apenas llegaron al WAR MEMORIAL HOSPITAL de PASO ROBLES, el doctor ROBERTO BOSSERT, el médico de guardia, verificó el deceso. En su informe, asentó: “(Dean) estaba muerto, y una inspección superficial reveló el cuello fracturado, fracturas múltiples en los antebrazos, una pierna fracturada y varios cortes y hematomas en la cara y el pecho. Creo que murió a consecuencia de estas heridas, y que la muerte le sobrevino en el momento del accidente o muy poco después del mismo”. Eran las 18:20 horas. JAMES BYRON DEAN, con apenas 24 años de edad, entraba a la inmortalidad.

Al momento de su repentina muerte, apenas se había estrenado en los ESTADOS UNIDOS la película “AL ESTE DEL EDÉN” (East of Eden, 1954). A menos de un mes del accidente, el 11 de octubre, la WARNER BROTHERS apuró el estreno en todo el país de “REBELDE SIN CAUSA” (Rebel Without a Cause, 1955), con NATALIE WOOD y SAL MINEO, y hasta un año más tarde, el 10 de octubre de 1956, después de una campaña de publicidad sin precedentes en todo el mundo, se exhibió por primera vez en NUEVA YORK “GIGANTE” (Giant, 1956), con ELIZABETH TAYLOR y ROCK HUDSON. La revista “TIME”, escribiría entonces; “JAMES DEAN muestra claramente en ‘GIGANTE’, por primera y fatídicamente por última vez, lo que sus admiradores siempre dijeron que tenía: un toque de genialidad”.

Durante sus funerales, realizados el 8 de octubre en FAIRMOUNT, INDIANA,  la televisión norteamericana todavía transmitía un comercial con JAMES DEAN como protagonista acerca de la seguridad en las carreteras de la NATIONAL HIGHWAY COMMITTE, filmado mientras realizaba sus últimas tomas para “GIGANTE”. En este anuncio, él está caracterizado como el joven ‘JETT RINK’, con todo y su sombrero y lazo, conversando con un periodista, que en realidad es el actor GIG YOUNG, sobre los peligros que existen al manejar rápido por las carreteras. “Recuerden manejar tranquilamente –dice Dean a la cámara. La vida que pueden salvar quizá sea la mía”. Y enseguida se despide dirigiéndose a la puerta de salida.

En menos de trece meses y coincidente con su desaparición física, nacía un nuevo mito. La leyenda de un hombre de carne y hueso, símbolo de toda una generación, cuya vida y juventud acabaron al mismo tiempo.