EVA PERÓN... 'EVITA' INMORTAL

Por David Estrada

MARÍA EVA DUARTE DE PERÓN (1919-1952) enfermó de un CÁNCER DE ÚTERO. La primera manifestación de la enfermedad sucedió el 9 de enero de 1950, cuando sufrió un desmayo en el acto de fundación del SINDICATO DE TAXISTAS. El diagnóstico fue devastador para una mujer que se encontraba en la plenitud de la vida y de sus ambiciones políticas. El avance del CÁNCER la volvió cada vez más débil y la obligó a guardar reposo. Pese a ello, participaba en los actos públicos. Uno de los más importantes de este período final de su vida, fue el del 17 de octubre de 1951, donde pronunció un discurso considerado como su testamento político, en el que menciona nueve veces su propia muerte. "Si no llegara a estar por mi salud", adelanta; "cuiden a Perón", suplica; "yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria", concluye.

El 15 de septiembre de 1951 publicó su libro autobiográfico “LA RAZÓN DE MI VIDA” (Ediciones Peuser), que a su muerte se convertiría en un libro de texto obligatorio en las escuelas públicas argentinas.

En el Capítulo XVII, EVA PERÓN escribió: “Sí. Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisiera que el nombre de EVITA figure alguna vez en la historia de mi Patria. Quisiera que de ella se diga, aunque no fuese más que en una pequeña nota, al pie del capítulo maravilloso que la historia ciertamente dedicará a PERÓN, algo que fuese más o menos esto: ‘Hubo, al lado de PERÓN, una mujer que se dedicó a llevarle al Presidente las esperanzas del pueblo, que luego PERÓN convertía en realidades’. Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada, si la nota terminase de esta manera: ‘De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba cariñosamente EVITA’”. 


 
El 5 de noviembre de 1951 fue intervenida quirúrgicamente por el famoso médico oncólogo norteamericano GEORGE PACK, en el HOSPITAL DE AVELLANEDA. El cáncer, se supo entonces, había avanzado irremediablemente.

Seis días después, todavía postrada en su cama, votó en las elecciones generales que hicieron posible la reelección de su amado esposo, JUAN DOMINGO PERÓN (1895-1974). Las primeras elecciones en las que votaron las mujeres argentinas.

Los meses transcurrieron y la que alguna vez fue una mujer bella, vigorosa y luchadora, ahora estaba reducida físicamente, con una sonrisa que a veces se confundía con un rictus de dolor y una tristeza tan profunda que sus ojos no podían ocultar.

El 4 de junio de 1952, cubierta con un gran abrigo de armiño, una EVITA extremadamente delgada acompañó a su esposo en su segundo ascenso al poder. Pocos sabían que debajo de aquél gran abrigo había un arnés diseñado expresamente para mantenerla en pie en todo momento. Aun a pesar de los dolores, quiso acompañar en un vehículo descubierto a PERÓN, saludando al pueblo en todo momento. Esta fue su última aparición pública.

Irremediablemente condenada a muerte, ni aun así sus enemigos la perdonaron. Cerca de la CASA ROSADA, un grupo antiperonista escribió en un gran muro: “¡VIVA EL CÁNCER!”.

El 18 de julio de 1952 entró en coma por primera vez. Infructuosamente recibió tratamiento de radiaciones en varias ocasiones. La agonía fue muy larga y penosa. Los gritos de dolor se escuchaban a todas horas. EVITA finalmente murió a la edad de 33 años, dos meses y 19 días.

Once minutos después del deceso, a las 21:36 horas, el locutor J. FURNOT leyó por la cadena de radiodifusión el siguiente mensaje: “Cumple la Subsecretaría de Informaciones de la Presidencia de la Nación el penosísimo deber de informar al pueblo de la República que a las 20.25 horas ha fallecido la Señora EVA PERÓN, Jefa Espiritual de la Nación”.

Tras su muerte, la máxima central obrera argentina, la CONFEDERACIÓN GENERAL DE TRABAJADORES (CGT), declaró tres días de paro y el gobierno estableció un DUELO NACIONAL de 30 días.

El cuerpo de EVITA fue velado en la SECRETARÍA DEL TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL durante dos largas semanas, hasta el 9 de agosto, en que fue llevado al CONGRESO DE LA NACIÓN para recibir honores oficiales, y luego de regreso a la CGT.

La procesión, una de las más impresionantes de que se tenga memoria hasta nuestros días, fue seguida por más de DOS MILLONES DE PERSONAS y su paso por las calles recibió una lluvia de claveles, orquídeas, crisantemos, alhelíes y rosas arrojados desde los balcones cercanos.

Su cuerpo fue embalsamado por el doctor español PEDRO ARA (1891-1973) y mantenido en permanente exposición en el edificio obrero de la CGT.

Mientras tanto, el gobierno empezó las obras del MONUMENTO AL DESCAMISADO, que se había proyectado en base a una idea de EVITA y que, según un nuevo plan, sería su tumba definitiva y la de otros HÉROES DE ARGENTINA.

Sin EVITA, PERÓN ya no pudo mantenerse por mucho tiempo en el poder.

El 23 de septiembre de 1955, la dictadura militar llamada REVOLUCIÓN LIBERTADORA (1955-1958), lo derrocó y un comando al mando del teniente coronel CARLOS DE MOORI KOENIG secuestró el cuerpo de EVITA y lo desapareció durante 14 largos años, en una historia tan macabra, que merece un reportaje especial.

EVA PERÓN pasó a la inmortalidad, no solo por haber sido una de las mujeres más influyentes de su época sino, también, gracias a la ÓPERA ROCK “EVITA” (1975), original de los ingleses ANDREW LLOYD WEBBER (1948) y TIM RICE (1944), los mismos autores de “JESUCRISTO SUPERESTRELLA” (1970), que se convirtió en todo un suceso en LONDRES y BROADWAY, y a la película que sobre la misma obra en 1996 se filmó, con la cantante MADONNA (1958) en el papel de ‘la abanderada de los descamisados’.

La canción “NO LLORES POR MÍ, ARGENTINA” (Don’t cry for me, Argentina), tema central de la ÓPERA ROCK, en la voz de la cantante argentina NACHA GUEVARA (1940), principalmente, se convirtió en un éxito discográfico mundial en 1976, y representa el famoso discurso que EVA PERÓN dirigió al pueblo argentino en el balcón central de la CASA ROSADA en 1946, tras ganar PERÓN por primera vez la presidencia de ARGENTINA: “No llores por mí Argentina / Mi alma está contigo. / Mi vida entera, te la dedico. / Más no te alejes, te necesito”.

En la actualidad, EVITA continúa presente en la vida de los argentinos, a través de un billete de 100 PESOS que desde el 2002 circula, como un homenaje por su lucha a favor de los pobres y las mujeres.

Su nombre, a 65 años de su muerte, sigue despertando odios, curiosidad y alabanzas. Jamás indiferencia.

VIDEO: "DON'T CRY FOR ME, ARGENTINA", CON JULIE COVINGTON https://www.youtube.com/watch?v=prNLqaWho58 

 

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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