EL ASESINATO DE BOB KENNEDY

51 AÑOS DE UN CRIMEN QUE CONMOCIONÓ AL MUNDO

Por David Estrada.

ROBERT KENNEDY (1915-1968) había ganado las ELECCIONES PRIMARIAS DEMÓCRATAS de CALIFORNIA -un estado entonces gobernado por el republicano RONALD REAGAN-, derrotando al senador EUGENE McCARTHY (1916-2005) por una diferencia de cuatro puntos. Era su cuarto triunfo en cinco elecciones en busca de la candidatura demócrata para la presidencia de los ESTADOS UNIDOS. BOBBY, como popularmente era conocido, era joven, atractivo y provocaba profundas emociones, y también grandes odios.

Transcurrían los primeros minutos del miércoles 5 de junio de 1968. En el HOTEL AMBASSADOR de LOS ANGELES, junto a su mujer ETHEL SKAKEL (1928), embarazada de su onceavo hijo, KENNEDY había afirmado que pretendía acabar con la división que vivía ESTADOS UNIDOS bajo el régimen de LYNDON B. JOHNSON (1908-1973), el texano que asumió la presidencia norteamericana luego del asesinato de su hermano JOHN FITZGERALD KENNEDY (1917-1963).

"Lo que estas ELECCIONES PRIMARIAS han indicado, es que ESTADOS UNIDOS quiere un cambio”, dijo el candidato ante una entusiasta multitud de simpatizantes. Y, al tiempo que formaba con los dedos índice y anular la ‘V’ de la victoria, acomodándose el largo pelo que cubría su frente, concluyó su discurso con estas palabras: "Somos un gran país y juntos podemos acabar con la división entre negros y blancos, entre los pobres y los más ricos, entre los jóvenes y los mayores, o sobre la guerra de VIETNAM”.

Apresuradamente abandonó el podio, estrujado por sus emocionados seguidores. Tenía que enfrentarse a la prensa en una sala contigua. Con ojeras marcadas en un rostro agotado por la campaña a la que había impreso un ritmo emocional trepidante, acompañado por su mujer y una seguridad mínima -dos enormes guardaespaldas negros lo seguían a todas partes-, decidió volver a atravesar la cocina.

El estrecho pasillo estaba repleto de cocineros, pinches, lavaplatos y botones que deseaban verlo, saludarlo, felicitarlo. BOBBY, sonriente, avanzaba estrechando manos.

Cerca de ahí, escondido detrás de una mesa, le esperaba un palestino delgado, de baja estatura y cabello rizado. Nervioso, el extranjero acababa de preguntar: “¿Está seguro que el senador KENNEDY pasará por aquí?”.

Apenas vio al candidato, SIRHAN BISHARA SIRHAN (1944) se levantó, quitó el papel que ocultaba su REVÓLVER de calibre 22 y disparó tres veces a quemarropa.

ROBERT KENNEDY, que pretendía continuar la leyenda familiar concluyendo la presidencia inacabada de su hermano JACK, se desplomó con el cráneo destrozado en medio de varios de los presentes.

La -sangre comenzó a fluir a borbotones. Eran las 0:20 horas. El joven de apenas 24 años fue sometido por ROOSEVELT GRIER, un enorme negro que cubría las espaldas del candidato, mientras gritaba como desaforado: "¡Lo he hecho por mi país! ¡Amo a mi país!".

La histeria, los gritos, los desmayos y el horror enturbiaron el júbilo de la noche de la victoria.

Tirado en el suelo, el candidato permaneció varios minutos, desangrándose, mientras llegaba una ambulancia que era pedida a gritos por todos los presentes.

Perplejo, el camarero mexicano JUAN ROMERO, de apenas 15 años, se acercó al candidato para auxiliarlo, momento que fue inmortalizado por BORIS YARO, un fotógrafo free lance de LOS ANGELES TIMES, y que la revista LIFE convirtió en su portada para LATINOAMÉRICA.

En una de las pocas entrevistas concedidas a lo largo de medio siglo, ROMERO relató aquellos momentos para la emisora pública estadounidense NPR: “Me arrodillé junto a él y puse mi mano entre el frío concreto y su cabeza solo para que estuviera cómodo. Podía ver sus labios moviéndose, así que me acerqué y le escuché decir ‘¿Está todo el mundo bien?’ Yo le dije ‘Sí, todo el mundo bien’. Podía sentir el flujo de la sangre entre mis dedos“. Y, agregó: “Yo tenía un rosario en el bolsillo de mi camisa y lo saqué pensando que él lo iba a necesitar mucho más que yo. Lo até alrededor de su mano derecha”.

Veintiséis horas más tarde, a las 1:44 de la madrugada (2:44, hora de MÉXICO) del jueves 6 de junio de 1968, la esperanza demócrata para las elecciones presidenciales de 1968, moría en el HOSPITAL EL BUEN SAMARITANO de LOS ÁNGELES, sumiendo al país en un profundo sentimiento de vergüenza.

De acuerdo con el parte médico, la bala que se había alojado en el cráneo se fragmentó, causando lesiones muy graves en el cerebro. Una segunda bala hirió a KENNEDY en el hombro y se incrustó en la parte superior del cuello.

La noticia fue dada a conocer a las dos de la madrugada por FRANK MANKIEWICZ, secretario de prensa del candidato, en una improvisada sala de prensa ubicada en un edificio anexo al hospital EL BUEN SAMARITANO, donde KENNEDY se encontraba internado. “Tengo un anuncio muy corto que hacerles ahora: el senador ROBERT FRANCIS KENNEDY murió hoy, 6 de junio, a la 1:44 de la madrugada. Con él estaban su esposa, sus cuñados y varios amigos, así como la señora JACQUELINE KENNEDY”, fueron las palabras de MANKIEWICZ, pronunciadas entre sollozos.

A casi 5 años de distancia del asesinato del presidente JOHN F. KENNEDY, y a 33 días del crimen que terminó con la vida del líder de los DERECHOS CIVILES y PREMIO NOBEL, MARTIN LUTHER KING (1929-1968), los ESTADOS UNIDOS revivían la pesadilla de los crímenes políticos.

BOB KENNEDY, de apenas 42 años, fue el séptimo de nueve hijos del matrimonio de JOE KENNEDY (1888-1969) y ROSE FITZGERALD (1890-1995). Fue abogado egresado de la UNIVERSIDAD DE VIRGINIA y fiscal general de los ESTADOS UNIDOS durante la presidencia de su hermano y parte del gobierno de LYNDON B. JOHNSON. Estaba casado desde 1950 con ETHEL SKAKEL y era padre de once hijos, el último de ellos, RORY ELIZABETH, nacida seis meses después de su asesinato.

Sus funerales se realizaron en la CATEDRAL DE SAN PATRICIO, en NUEVA YORK, donde los políticos, los hippies, los latinos y los negros hicieron cola para despedirle. En el multitudinario funeral, al que asistieron el presidente LYNDON B. JOHNSON y el precandidato republicano RICHARD NIXON (1913-1994), sonaron la QUINTA SINFONÍA de MAHLER y el ALELUYA de HAENDEL. Seis de los hijos del candidato cargaron el ataúd.

Un tren con su féretro, que paró en todas las estaciones intermedias, repletas de gente que le daban su último adiós, trasladó el cadáver de NUEVA YORK hasta WASHINGTON, siendo enterrado en una colina del CEMENTERIO NACIONAL DE ARLINGTON, a unos metros de distancia de la tumba de su hermano JOHN.

SIRHAN BISHARA SIRHAN fue CONDENADO A MUERTE por asesinato en primer grado, pero su sentencia fue conmutada por CADENA PERPETUA después de que el TRIBUNAL SUPREMO declarara INCONSTITUCIONAL la PENA CAPITAL en CALIFORNIA. Curiosamente, EDWARD (1932-2009), el menor de la DINASTÍA KENNEDY, había peleado políticamente por esa gracia. El abogado de SIRHAN, LAWRENCE TEETER, afirmó creer que su cliente se encontraba “en estado hipnótico” cuando disparó contra KENNEDY, y vinculó directamente como responsable a la CIA y sus técnicas de control mental, a través del programa secreto e ilegal conocido como OPERACIÓN MK ULTRA. En 1984 SIRHAN pidió la revisión para obtener la LIBERTAD CONDICIONAL, que le fue denegada. Hoy, con 75 años de edad, continúa encarcelado en el CENTRO PENITENCIARIO ‘RICHARD J. DONOVAN’ de SAN DIEGO, a donde fue trasladado en el 2013.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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