AQUÉL 23 DE MARZO...

RECUERDOS DE LIÉBANO SÁENZ

Por David Estrada

LIÉBANO SÁENZ se conmueve cuando vuelve a ver reproducida en la televisión la declaración que hizo a los medios de comunicación la tarde del miércoles 23 de marzo de 1994 en Tijuana, Baja California: “Con profunda pena, me permito informarles que, a pesar de los esfuerzos que se realizaron, el señor licenciado LUIS DONALDO COLOSIO, candidato del PRI a la presidencia de la República, ha fallecido”. Enseguida, un corte informativo de JACOBO ZABLUDOVZKY: “Lamento informar a todo México, que la Presidencia de la República confirma que Luis Donaldo Colosio ha muerto”. El recuerdo entrañable del amigo y el jefe, todavía duele para el hombre que fue su vocero en aquella accidentada y breve campaña presidencial.

“1994 fue un año terrible -comenta Liébano con la voz entrecortada. Y el asesinato de Luis Donaldo ha sido el momento más difícil de toda mi vida”. Remontándose a aquél trágico escenario (“llegué al hospital y entré hasta el lugar donde lo tenían resguardado, siguiendo el camino marcado por las gotas de sangre que dejó Luis Donaldo”, dice), el también secretario de la Presidencia en el mandato de ERNESTO ZEDILLO continúa: “Ya no había nada que hacer. La trayectoria de la bala había matado clínicamente a mi amigo prácticamente en el momento que le atravesó el cerebro”.

Y enseguida, el triste anuncio para el que nunca hubo ensayo. “Me había preparado para proclamar la victoria de Luis Donaldo. Jamás pensé que me tocaría anunciar su muerte. Y creo que a partir de entonces, el rumbo de México se torció. México ya no volvió a ser el mismo, en mucho para bien y en otras cosas, todavía no sabemos… Aquella mañana en Magdalena de Kino, junto a DIANA LAURA en el funeral, entendí que también se estaba enterrado un proyecto político”.

QUERÉTARO, JULIO DE 2006

Conocí a LIÉBANO SÁENZ en julio del 2006, con motivo de una larga y reveladora entrevista que le realicé en mi programa “CONVERSACIONES CON DAVID ESTRADA” y a propósito de la publicación de su libro, “La Presidencia Moderna” (Taurus, 2006). Eran días de incertidumbre ante el incierto resultado electoral de las elecciones presidenciales que marcaba un apretado triunfo a favor del panista FELIPE CALDERÓN.

Con una generosidad que agradezco, LIÉBANO SÁENZ accedió a desempolvar sus recuerdos para mi programa, y revelar algunas confidencias inéditas de su paso por la campaña presidencial de 1994, el sexenio de ERNESTO ZEDILLO y la jornada electoral del domingo 2 de julio del 2000 en que el PRI perdió por primera vez una elección presidencial.

“Aquellos días de marzo de 1994 fueron duros y llenos de profundo dolor; para mí es muy difícil recordar todo esto sin conmoverme”, comenta. Y haciendo un esfuerzo que lo obliga a hacer una pausa y dar un sorbo al vaso de agua que tiene sobre la mesa, se remonta al sábado 26 de marzo, cuando ERNESTO ZEDILLO, todavía coordinador de la malograda campaña, lo mandó llamar para conversar en su oficina ubicada en la colonia CUICUILCO.

“¿Qué haces?”, le preguntó Zedillo a Liébano apenas entró. “Aquí, rumiando mi tragedia”, fue su respuesta. Aun cuando, cortés, desmiente algún distanciamiento entre el entonces jefe de campaña y el equipo colosista, LIÉBANO SÁENZ proporciona un detalle revelador que desnuda este divorcio: “En el trayecto a las oficinas de campaña donde estaba Zedillo, me llamó DIANA LAURA (la viuda de COLOSIO) y me pidió que fuera a su casa, donde ya se encontraban ENRIQUE JACKSON, SAMUEL PALMA, ALFONSO DURAZO, GUILLERMO HOPKINS y JAVIER TREVIÑO, entre otros. Después de un rato de conversar y prácticamente darnos el pésame unos a otros, partí a mi encuentro con Zedillo, a quien prácticamente había conocido tres meses atrás, cuando LUIS DONALDO lo integró a la campaña”.

Prosigue Liébano con el relato: “En su oficina, solo, Zedillo estaba acomodando varios libros en unas cajas. En una de las paredes, presidiendo el lugar, había un enorme retrato de LUIS DONALDO sonriendo, pendiendo de un hilo transparente. ‘¿Qué vas a hacer ahora?’, me cuestionó. ‘Siempre quise estar en el sector público y quiero integrarme a él, así tenga que volver a empezar; ésa es mi vocación’, le dije. ‘Yo me voy a la Universidad. Voy a dar clases’, agregó. Nos abrazamos, lloramos un poco y nos despedimos. Y regresé a reunirme con el grupo de amigos que estaba en la casa de DIANA LAURA. Una reunión a la que no fue invitado el hombre que fue su jefe de campaña”. Prosigue: “El lunes o martes siguientes supe que era factible la posibilidad de que Ernesto fuera el candidato sustituto”. Y así fue.

De entre las pocas opciones que por Ley tenía, el presidente CARLOS SALINAS finalmente se decidió por ERNESTO ZEDILLO para ser el candidato sustituto en las accidentadas elecciones presidenciales que se realizaron el 21 de agosto de 1994. Y de todo el grupo colosista, el único que fue llamado, primero a la campaña y después al gobierno, fue precisamente LIÉBANO SÁENZ. El único. Pero esa es otra historia…

COLOSIO Y CAMACHO SOLÍS

Para LIÉBANO SÁENZ, muchos fueron los factores que contribuyeron a crear un clima adverso y plagado de rumores en la campaña presidencial de 1994 que encabezó LUIS DONALDO COLOSIO: el surgimiento del EJÉRCITO ZAPATISTA (EZLN), el ‘berrinche’ de MANUEL CAMACHO SOLÍS y su nombramiento como Comisionado para la Paz en CHIAPAS, el discurso del 6 de marzo en el aniversario del PRI (el discurso de la ruptura)...

Recuerda LIÉBANO: “No hubo un arranque de campaña glorioso, no hubo un arranque de alegría. El mismo día que LUIS DONALDO iniciaba su campaña, MANUEL CAMACHO iniciaba los diálogos de pacificación en CHIAPAS”. Y la incertidumbre se hizo presente… “Con frecuencia MANUEL CAMACHO convocaba a conferencias de prensa para anunciar que iba a dar una conferencia de prensa tres días después, en un exceso de protagonismo. Y esto en realidad provocaba mucha inestabilidad en la campaña y mucho malestar entre los priístas que recorríamos el país con el candidato”, continúa. ¿Camacho estaba alentado por el propio presidente? “Quizá”, responde escuetamente.

Al referirse a aquella famosa reunión de ‘reconciliación’ entre Colosio y Camacho, realizada precisamente la víspera del asesinato en LOMAS TAURINAS, LIÉBANO SÁENZ confirma: “Efectivamente hubo una reunión en casa de un amigo común. Y para ser honesto con la historia, cuando le preguntamos a LUIS DONALDO lo que había platicado, él únicamente nos dijo: “MANUEL CAMACHO no tiene remedio”. ¿De qué platicaron? Ya no vive LUIS DONALDO para saberlo”.

 

Revista

Próximamente

Espérala

David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
Leer más...