LA CASA DE MARILYN MONROE

Un reportaje de David Estrada

Contrario a lo que uno se podría imaginar, la actriz MARILYN MONROE (1926-1962) no vivía con grandes lujos y su casa, donde fue encontrada muerta el 5 de agosto de 1962, era pequeña y de un piso, muy alejada al estatus del mayor símbolo sexual de todos los tiempos.

La casa de MARILYN, de estilo colonial español, se ubica en el número 12305 de 5th HELENA DRIVE, en el lujoso barrio de BRENTWOOD, al OESTE de LOS ANGELES. Este barrio comenzó su desarrollo en 1880 y se hizo célebre a mediados de la década de los noventa, porque en el número 875 de SOUTH BUNDY DRIVE, la medianoche del 12 de junio de 1994 ocurrió el asesinato de NICOLE BROWN y su amigo RONALD GOLDMAN, del cual inicialmente fue acusado el famoso jugador de futbol americano y actor, O.J. SIMPSON (1947).

El inmueble tipo hacienda, fue construido en 1929 en una superficie de 2 MIL 100 METROS CUADRADOS. Tiene techos con vigas de madera y cuenta con cuatro dormitorios, tres baños, una sala, una oficina, cocina, sala de juegos, una piscina y un gran jardín, todo protegido por un alto muro al final de un apacible callejón. En la puerta principal se encuentra una placa de cerámica con un escudo y la leyenda “CURSUM PERFICIO”, que significa “MI VIAJE TERMINA AQUÍ”.

MARILYN MONROE compró la villa en febrero de 1962 en 75 MIL DÓLARES y apenas estaba acondicionándola cuando fue encontrada muerta en su dormitorio principal seis meses después, supuestamente tras haber decidido terminar con su vida ingiriendo cuarenta cápsulas del barbitúrico NEMBUTAL (Pentobarbital).

La puerta de la casa que conduce al jardín se hizo célebre por la fotografía que se tomó en el momento que la policía sacaba el cadáver de la actriz, cubierto por una manta.

Fotografías posteriores dadas a conocer como parte de la investigación que concluyó contundentemente que se había tratado de un suicidio, muestran la recámara de la intérprete de “Y LOS CABALLEROS LAS PREFIEREN RUBIAS” (1953), desordenada y sin decoración alguna.

Vestidos con ganchos de plástico sobre el tocador colonial, una pequeña lámpara de madera en la mesita de noche donde también estaban los frascos vacíos de barbitúricos y, sobre el piso alfombrado, cajas, una bolsa de mano, un libreto y cuadros volteados contra la pared. También en el piso, debajo de la mesita de noche, un pequeño basurero y una jarra de barro con agua. La cama matrimonial donde fue encontrado el cadáver de la actriz, sin cabecera, tiene dos almohadas, la colcha de satín y las sábanas en desorden. Del otro extremo, el teléfono blanco cuyo auricular MARILYN sostenía con la mano derecha al momento de morir, en la que posiblemente fue su última llamada.

A la muerte de MARILYN, todo lo que contenía su casa fue a parar a manos de LEE STRASBERG (1901-1982), legendario profesor de interpretación, director del ACTOR’S STUDIO e instructor de Monroe. A la muerte de STRASBERG, le dio toda esta herencia a un amigo, que lo guardó celosamente hasta el año 2014 en que sacó los objetos a subasta. Entre ellos, se encontraban cartas de la actriz a sus ex maridos, el beisbolista JOE DIMAGGIO (1914-1999) y el dramaturgo ARTHUR MILLER (1915-2005), así como otras firmadas por CARY GRANT, JANE RUSSELL y MARLON BRANDO, una chequera y hasta una radiografía de tórax.

A lo largo de los últimos 50 años, totalmente reformada, la casa de MARILYN pasó por varios dueños, el más conocido, MICHAEL RITCHIE (1938-2001), el director de la película “EL CANDIDATO” (The Candidate, 1972), que en 1994 la compró por 995 MIL DÓLARES, para convertirla en su casa familiar de descanso en LOS ANGELES.

En el 2010, la villa fue vendida por última vez. Su actual dueño, del cual se desconoce su identidad, pagó 3 MILLONES 600 MIL DÓLARES por la que fue la única propiedad inmobiliaria del más grande mito sexual de todos los tiempos.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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