ROCK HUDSON INÉDITO

Un reportaje de David Estrada

ROY SHERER FITZGERALD era su verdadero nombre, hasta que llegó a HOLLYWOOD procedente de WINNETKA, ILLINOIS, donde fue bautizado como ROCK HUDSON. Un actor que por su masculinidad se convirtió en toda una leyenda. Gran fumador, y en ocasiones bebedor, frecuentaba BARES GAY de SAN FRANCISCO como “TROCADERO TRANSFER” y “I-BEAM”, sin preocuparse de que le reconocieran. Es más, aseguran sus allegados, hacía gala de su fama para incrementar sus conquistas, aunque siempre luchó porque no trascendiera de su entorno. En una de sus últimas entrevistas, afirmó: "Me gusta mantener mis secretos y creo que moriré con ellos". Pero el apuesto galán de más de 60 películas, 21 obras de teatro y 12 series de televisión no cumplió su propósito. En 1983 comenzó a perder peso y a notarse cansado. Al principio sus médicos creyeron que eran los efectos de una quíntuple operación coronaria que habría sufrido dos años atrás. Una fotografía al lado del presidente RONALD REAGAN y su esposa NANCY, en la CASA BLANCA, le dio la primera pista. Una mancha en el cuello. “Deberías tratártela”, sugirió la primera dama. Y así lo hizo. El diagnóstico fue aterrador: SARCOMA DE KAPOSI. La antesala del SIDA. El temido ‘CÁNCER ROSA’. La sentencia de muerte de los homosexuales de los ochenta.

"DINASTÍA" Y SU POLÉMICO ÚLTIMO BESO

Confirmado en PARÍS de que tenía SIDA desarrollado, ROCK HUDSON regresó a los ESTADOS UNIDOS en octubre de 1984. Estaba delgado y la piel de su rostro tenía, a decir de sus más cercanos, “el aspecto flojo y arrugado de la piel de los elefantes”. Pero lo más significativo: había desaparecido la famosa sonrisa que enamoró a todo el mundo.

Dormía gran parte del día, pero estaba seguro que la vida tenía que continuar. Sobre todo, si no quería ser descubierto por la prensa amarillista. Así que aceptó trabajar en la QUINTA TEMPORADA de la exitosa serie televisiva “DINASTÍA” (DYNASTY, 1981-89), con una propuesta original de intervenir en seis capítulos, con opción a tres más si conseguía aumentar el rating. Con notables fallas en la memoria, entre diciembre de 1984 y abril de 1985, sacó adelante su personaje de ‘DANIEL REECE’, no sin antes comenzar a tener molestias como vomitar todo cuando comía.

Consciente de la gravedad de su enfermedad e ignorante de muchas consecuencias en un tiempo total de desinformación, ROCK literalmente quiso echarse a correr y abandonarlo todo, cuando llegó a sus manos un libreto en el que tenía que besar a LINDA EVANS. “Dios mío, ¿qué voy a hacer?, tengo que besar a LINDA. ¿Les digo todo?”, preguntó a su amigo MARK MILLER. No tenía opción. O filmaba y guardaba su secreto, o decía que tenía SIDA y se acababa su carrera en un abrir y cerrar de ojos. Finalmente, venciendo a todos sus demonios, decidió hacer la escena y callar. Asumiendo el costo que en el futuro podría tener esta decisión.

El día de la filmación, usó todos los enjuagues bucales y sprays que pudo conseguir. El episodio se transmitió el 6 de febrero de 1985. Fue un beso casto y breve. Con los labios cerrados y apoyados al lado de la boca de LINDA. Nunca abrió la boca. No hubo intercambio de saliva.

En total, ROCK filmó nueve capítulos de “DINASTÍA”, en el que fue su último trabajo histriónico.

SU ÚLTIMA APARICIÓN PÚBLICA

Amigo incondicional de sus amigos, a pesar de estar pasando uno de los momentos más difíciles de su existencia, el 16 de julio de 1985 aceptó acudir a la presentación del talk show "DORIS DAY’S BEST FRIENDS " (Los mejores amigos de Doris Day), al lado de DORIS DAY, la actriz con la que protagonizó sus más importantes comedias románticas. El aspecto desmejorado, casi cadavérico, del hombre que siempre se caracterizó por cuidar su apariencia física, verdaderamente preocupó a sus amigos y admiradores. DORIS, respetuosa, solo le pidió que se cuidara.

Desesperado, ROCK viajó en secreto a PARÍS para estudiar la posibilidad de tratamiento con la droga HPA-23, entonces uno de los fármacos más potentes para tratar de contener la enfermedad. Se desconoce si llegó a ser tratado. Su expediente quedó en blanco.

El 25 de julio de 1985, finalmente, decidió revelar su condición sexual y su enfermedad que, confesaba, había contraído años atrás. “Denles este pedazo de carne a esos carroñeros sedientos de noticias sensacionalistas”, aseguran que dijo apenas se distribuyó el comunicado. En el documento, más ecuánime, el actor reflexionaba: “No estoy feliz por estar enfermo. No estoy feliz por tener SIDA, pero si esto puede ayudar a otros, al menos puedo saber que mi propia desgracia tiene un valor positivo”. El anuncio se convirtió en la noticia del verano, y como una obra de caridad se dijo que el actor estaba respondiendo bien al tratamiento y que prácticamente estaba curado. Una mentira.

Apenas se conoció la noticia, las luces de alarma se encendieron en los foros de grabación de “DINASTÍA”. La prensa sensacionalista, ignorante de los verdaderos medios de transmisión del VIH, inmediatamente bautizó aquella escena en la que ROCK besaba a LINDA EVANS como ‘EL BESO DE LA MUERTE’, y con dureza cuestionaron al actor: “¿Cómo besó a LINDA sin haberle dicho que tenía el SIDA?”. Pero ROCK ya no tenía fuerzas ni para sostener un periódico. LINDA EVANS, por su parte, evitó hablar sobre el tema hasta mediados septiembre, cuando apareció en un acto en beneficio de la investigación del SIDA. “Qué tristeza que eso le haya ocurrido a un hombre tan maravilloso”, declaró al referirse a su ex compañero en “DINASTÍA”.

PARÍS-LOS ANGELES: REGRESO SIN GLORIA

ROCK HUDSON regresó a los ESTADOS UNIDOS en un avión fletado a AIR FRANCE por 250 mil dólares, para ser internado en el HOSPITAL DE LA UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA. Ya era demasiado tarde. Había permanecido mucho tiempo sin tratamiento. Los médicos le informaron que el proceso estaba muy avanzado. En espera del desenlace, fue trasladado a EL CASTILLO (The Castle), su residencia ubicada en el 9402 de BEVERLY CREST DRIVE, una colina con vista a BEVERLY HILLS.

Durante las semanas previas a su muerte, el actor dictó sus memorias a la periodista SARA DAVIDSON. En ellas habló su devoción por la actuación y la construcción del mito del ‘héroe romántico’ que en 1956 la revista “LOOK” definió a la perfección: “No suda. No tiene granos. Su apariencia es de limpieza y de respetabilidad. Este chico es perfecto”. Un gran negocio para los estudios y una ‘jaula de oro’ para él.

En el libro, ROCK también reconocía su condición sexual perfectamente definida desde la infancia, así como el temor en el que siempre vivió de que se llegara a conocer públicamente la verdad y que lo orilló a casarse con la ex azafata PHILLYS GATE, de la que se separó tres años más tarde. “La industria siempre lo supo… y fue mi cómplice”, escribió lapidario.

"SEÑOR CLARK, ROCK SE HA IDO..."

ROCK HUDSON murió a las 9 de la mañana del 2 de octubre de 1985 en la HABITACIÓN AZUL de su residencia.

De acuerdo con su amigo, TOM CLARK, esa mañana ROCK había amanecido con buen ánimo. Juntos vieron “THE TODAY SHOW” en televisión y tomaron café. “¿Quieres más café?”, le preguntó CLARK. “No, gracias”, fueron sus últimas palabras. CLARK fue a la cocina por una segunda taza, mientras una enfermera cuidaba de ROCK. Cuando regresó, la enfermera le dijo a TOM: “Señor CLARK, ROCK se ha ido”. El frágil cuerpo del actor, quedó tendido sobre la enorme cama de madera con dosel, que tenía tallado a un hombre desnudo en la cabecera.

En el CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN 85-153594 quedó asentado que ROCK HUDSON, de 59 años, había fallecido de un ATAQUE CARDIO RESPIRATORIO, como consecuencia del SÍNDROME DE INMUNO DEFICIENCIA HUMANA que padecía desde 16 meses atrás. Su cuerpo fue cremado.

Años después, la cama donde murió ROCK HUDSON fue despedazada y sus fragmentos fueron puestos a la venta en INTERNET, con una copia del CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN de obsequio, por DEARLY DEPARTED TOURS, una macabra negociación que se dedica a vender objetos personales de artistas muertos trágicamente como JAYNE MANSFIELD, de la que se ofrecen fragmentos del cristal del parabrisas del automóvil en el que murió decapitada en 1967.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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