EL VESTIDO ROSA DE JACKIE KENNEDY

Por David Estrada

En noviembre de 1963 la televisión era en blanco y negro. Y los periódicos se editaban a una tinta. Por esa razón, tuvieron que pasar varios meses para que se supiera que era de color rosa el vestido CHANEL que JACKIE KENNEDY llevaba puesto el fatal viernes 22 de noviembre en DALLAS, cuando fue asesinado su esposo, el presidente JOHN F. KENNEDY. Un vestido color rosa pálido que en su parte inferior, a la altura de las rodillas, la primera dama lució en cientos fotografías y películas, con varias manchas oscuras que -eso sí se sabía- eran la sangre coagulada del primer presidente católico de los ESTADOS UNIDOS.

Aquél vestido, que por primera vez se mostró a todo color en la página 8 de la edición norteamericana de la revista LIFE del mes de octubre de 1964, con el paso del tiempo se convirtió en el símbolo de una tragedia. En el sinónimo de la orfandad y la pérdida de la inocencia para toda una nación.

Primero en el hospital PARKLAND de DALLAS, y después en el avión presidencial AIR FORCE ONE que condujo el cadáver del presidente KENNEDY de regreso a la ciudad de WASHINGTON, su secretaria, MARY GALLAHER, le sugirió a la primera dama que se cambiara de vestimenta, ya que se encontraba grotescamente manchada de sangre, al igual que las medias. “¡No! –respondió JACKIE en ambas ocasiones. Quiero que todo el mundo vea lo que le han hecho a JACK”.

Y con esta ropa manchada, millones de televidentes en todo el mundo vieron a la afligida viuda descender del avión presidencial, tomada de la mano de su cuñado BOBBY, justo detrás el ataúd de su marido cuando partía rumbo al hospital naval de BETHESDA, lugar donde se le realizó al cadáver una larga y controvertida autopsia.

Horas más tarde, en la CASA BLANCA, alrededor de las 5 de la madrugada, JACQUELINE por fin se quitó el vestido, una vez que se instaló la capilla ardiente en la SALA ESTE.

LA HISTORIA DE UN VESTIDO.

Aquél famoso conjunto de lana rosada de Jackie, con incrustaciones de piel en las solapas y los bolsillos, y un inconfundible sombrero tipo casco del mismo color, contrario a lo que se pensó en mucho tiempo, no fue creado por la CASA CHANEL, sino se trataba de una ‘reproducción’ de alta calidad y con materiales originales franceses, realizada en 1961 por el diseñador norteamericano CHEZ NINON.

Cuando los KENNEDY llegaron a la CASA BLANCA, en una señal de curioso patriotismo, JACKIE fue persuadida por su suegro, el ex embajador JOSEPH KENNEDY, a renunciar a las firmas francesas en su vestimenta, y utilizar solo diseñadores estadounidenses. De ahí la elección de NINON que, para los que sabían, en realidad era un maquilador de altos vuelos de CHANEL, que lo proveía de diseños, telas y hasta botones para sus creaciones.

El traje rosa fue entregado a la primera dama en el segundo semestre de 1961. Tuvo un costo de 950 dólares. Y, para sorpresa de muchos, ya había sido utilizado por JACKIE al menos unas ocho ocasiones antes del crimen de DALLAS: para asistir a un servicio religioso en la iglesia ST. STEPHEN MARTY, en WASHINGTON, el 12 de noviembre de 1961; cuando desayunó con la reina ISABEL II en LONDRES, en marzo de 1962; en la presentación del proyecto de la PLAZA LAFFAYETE, el 26 de septiembre de 1962; y en la recepción al MAHARAJA de JAIPUR, el 24 de octubre del mimo año. También existen registros fotográficos de JACKIE y el icónico vestido, en la casa londinense de su hermana, la princesa LEE RADZIWILL, el 27 de marzo de 1962. 

Al presidente KENNEDY -¡vaya ironía!-, le gustaba este conjunto de una manera particular. De modo que los días previos al viaje a DALLAS, según posterior testimonio de la secretaria EVELY LINCOLN, le sugirió a su esposa que lo incluyera en su guardarropa, “para demostrar a los tejanos lo que es el buen gusto en realidad”.

¿Qué fue de aquél vestido? Existen dos versiones.

La primera de ellas, referente al intento que un día hizo JACKIE para borrar todo vestigio de la tragedia, lavando desesperadamente la prenda hasta que le fue arrancada de sus sangrantes manos para ser refundida en un lugar al que nunca más tuvo acceso.

Y la segunda, que en la actualidad la prenda se encuentra -se ignora si intacta o lavada por la señora KENNEDY-, en el interior de una gran caja de cartón, en los ARCHIVOS NACIONALES.

Cuando JACQUELINE KENNEDY finalmente quitó su traje sastre en la CASA BLANCA, la madrugada del sábado 23 de noviembre, una empleada del servicio lo dobló y colocó en una caja.

Algunos días después del asesinato, esta caja fue enviada a la madre de JACKIE, JANET LEE AUCHINCLOSS, quien escribió la frase "22 de noviembre de 1963" en la parte superior y la guardó en su ático. Años más tarde, la caja con el vestido fue donada a los ARCHIVOS NACIONALES en MARYLAND, junto con una nota sin firmar que llevaba el papel con membrete de la señora AUCHINCLOSS. La nota decía: "El traje y la bolsa de Jackie usados el 22 de noviembre de 1963".

Se asegura que el traje rosa permanece intacto. Tal y como estaba cuando JACKIE KENNEDY se lo quitó en la CASA BLANCA. Y se mantiene fuera de la vista pública en un contenedor sin ácido, en el interior de una habitación sin ventanas, cuya temperatura oscila entre los 18 y los 20 grados centígrados. La ubicación precisa se mantiene en secreto.

Por disposición expresa de CAROLINE KENNEDY, la única hija superviviente del matrimonio KENNEDY (JOHN JOHN murió en un accidente de aviación en 1999), contrario a lo que ocurrió con las fotografías de la autopsia del presidente, las cuales fueron hechas públicas en 1992, el famoso vestido rosa de DALLAS no podrá ser visto por el público antes de noviembre de 2063, cuando se cumpla el primer centenario del crimen.

Del año 2002 al 2004, la gira de la exposición “JACKIE’S WHITE HOUSE YEAR’S DRESS” fue todo un éxito en los ESTADOS UNIDOS. Miles de personas acudieron a ver los vestidos y algunos objetos personales de una de las primeras damas más queridas del SIGLO XX. Un comentario recurrente de los asistentes se refería a los colores brillantes de los vestidos, los cuales por lo general eran apreciados en fotografías y televisión en blanco y negro a principios de la década de los sesenta.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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