LOS REAGAN Y MICHAEL JACKSON: ENCUENTRO SURREALISTA

Por David Estrada

En la primavera de 1984, el equipo de MICHAEL JACKSON (1958-2009) recibió una llamada de la secretaria de Transportes, ELIZABETH DOLE, pidiendo que el REY DEL POP donara “BEAT IT” como música de fondo para un comercial de televisión y un spot para radio de 35 segundos de duración sobre los peligros de conducir un auto bajo los efectos del alcohol. Aun cuando la iniciativa fue rechazada en un principio por Michael, una vez que lo meditó un poco, le expuso a su representante, JOHN BRANCA: “¿Sabes qué?, si puedo obtener alguna clase de premio de la CASA BLANCA, entonces les daré la canción. ¿Qué te parece?”. Intrigado, BRANCA preguntó: “¿Cómo qué?”. Como si se tratara de un niño redactando su carta de NAVIDAD, JACKSON enumeró: “Quiero conocer la CASA BLANCA. Quiero estar en un escenario con el presidente (RONALD) REAGAN y recibir un premio de él. Quiero un evento con niños. Y también quiero conocer a NANCY (REAGAN). Todo eso. ¿Por qué no?, ¿Puedes conseguirlo?”.

El asistente del REY DEL POP se dio la tarea de obtener una respuesta positiva en el menor tiempo posible, lo cual no resultó del todo difícil debido a la fascinación del matrimonio REAGAN por el show business. Y así, el encuentro quedó agendado para la mañana del 14 de mayo de 1984.

Para tan importante ocasión, el presidente RONALD REAGAN (1911-2004) vistió en traje azul marino, una corbata a rayas grises y azul marino, y una camisa blanca. NANCY (1921-2016), en cambio, eligió un traje blanco, marca ADOLFO, adornado con botones y galones dorados. Nada lo suficientemente espectacular como para opacar la excéntrica vestimenta del intérprete de “THRILLER”: una chaqueta con lentejuelas azul eléctrico, adornada con cordones de lentejuelas, una banda de lentejuelas doradas, y charreteras con lentejuelas doradas. También llevaba su característico guante único color blanco y calcetas blancas con lentejuelas.

Cientos de funcionarios y secretarias de la CASA BLANCA, muchos de ellos aferrados a su cámara fotográfica, se reunieron en el jardín central para mirar un poco a MICHAEL. Dos mil personas en total, entre funcionarios, admiradores y elementos de seguridad.

Una vez subidos todos en el escenario, el presidente republicano señaló que MICHAEL JACKSON era “la prueba viviente de lo que puede lograr una persona por medio de un estilo de vida libre de consumo de alcohol y drogas”. Un Breve discurso de apenas 5 minutos y medio de duración. Luego le entregó una placa a MICHAEL, gesto que el cantante agradeció ante el micrófono con una todavía más breve intervención: “Es un gran, gran honor. Muchas gracias, señor presidente”. Ni una palabra más.

Durante su recorrido por los salones de la residencia presidencial, el artista mostró su fascinación por un retrato de ANDREW JACKSON (1747-1865) vestido con un traje militar muy parecido al de lentejuelas azules que llevaba ese día. Sin embargo, el incidente de la jornada ocurrió los siguientes minutos.

Apenas pisó el SALON DE RECEPCIONES, donde supuestamente se reuniría en privado con el presidente REAGAN, su esposa y unos cuantos miembros de su gabinete con sus hijos, JACKSON se detuvo, giró sobre su propio eje y salió corriendo por el pasillo, hasta llegar al baño de la BIBLIOTECA PRESIDENCIAL, cerrando la puerta con cerrojo.

“MICHAEL, vamos, sal”, suplicaba el actor y ejecutivo musical FRANK MICHAEL DILEO, uno de sus acompañantes. “No, dijeron que habría niños. Pero esos no son niños”, replicó. “Pero va a haber niños. Iremos a buscarlos”, prometió desesperado DILEO. “Si quieren que salga, tienen que sacar a todos esos adultos de allí”, advirtió Jackson.

Como bala, uno de los acompañantes del cantante fue corriendo al SALÓN DE RECEPCIONES y, sin reparar en el lugar que se encontraba ni las personalidades que tenía enfrente, ordenó: “¡Vamos, afuera!  Afuera todo el mundo. ¡Afuera, afuera, afuera!”. Aterrados, temiendo que se trataba de alguna amenaza de bomba, en pocos segundos el salón quedó vacío de funcionarios. En tanto, por otra puerta, iban entrando algunos niños recolectados en una maniobra desesperada por todo el edificio.

MICHAEL JACKSON llegó al salón apenas un par de segundos antes que RONALD y NANCY REAGAN, ignorantes de todo el alboroto.

La PRIMERA DAMA, en una mezcla de fascinación y morbo, no dejaba de murmurar al personal que acompañaba a JACKSON: “He oído que quiere parecerse a DIANA ROSS, pero en realidad, mirándolo de cerca, él es mucho más bonito que ella ¿No cree?... Dígame, ¿se ha hecho alguna cirugía en los ojos?... Ciertamente su nariz está muy bien hecha, pero me intrigan sus pómulos, ¿son maquillaje o también se los ha operado?”. Por respuesta, la señora REAGAN obtuvo un silencio absoluto.

“Esto parece de verdad surrealista –volvió a insistir la PRIMERA DAMA. Un chico que sencillamente parece una chica, que habla en susurros, usa un guante en una mano y anteojos de sol todo el tiempo. No sé que pensar”. Y sacudió la cabeza, consternada, como si se hubiera quedado sin palabras.

Entonces, fastidiado con tanto cotilleo, uno de los guardaespaldas de MICHAEL JACKSON se acercó a NANCY REAGAN y rompió el silencio: “Usted no tiene idea de lo que está pasando –le dijo. Él tiene un gran talento, y eso es todo lo que a usted debiera importarle”. Y se dio la media vuelta dejando a la mujer con la boca abierta por el comentario.

Hasta la visita de MICHAEL JACKSON en 1984, solo ELVIS PRESLEY, ‘EL REY DEL ROCK’, recibió esta distinción, en 1970, cuando el presidente RICHARD NIXON le abrió las puertas de la OFICINA OVAL.

MICHAEL JACKSON volvería a la CASA BLANCA en dos ocasiones más, durante los mandatos de GEORGE W. BUSH padre y de BILL CLINTON.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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