Y LÓPEZ PORTILLO SE CHINGÓ A CARTER

Por David Estrada

Corrían los primeros días del año 1979, cuando el presidente de ESTADOS UNIDOS, JIMMY CARTER (1977-81), anunció una visita oficial de 49 horas a nuestro país. Y fue entonces que su homólogo mexicano, JOSÉ LÓPEZ PORTILLO (1976-82), inmerso en el apogeo del “boom” petrolero que le brindaba la oportunidad “histórica” de “administrar la abundancia” nacional, decidió desquitarse de siglos de sumisión, con una bienvenida “cordial, pero fría” y un discurso “seco, duro y franco”.

El 14 de febrero, pisó tierras mexicanas un presidente norteamericano “bueno, sincero e impreparado”, según las notas personales de JLP publicadas en sus memorias, “MIS TIEMPOS” (Grijalbo, 1988).

Cuando el mandatario estadounidense llegó al aeropuerto internacional “BENITO JUÁREZ”, la única mano que pudo estrechar al pie de la escalerilla del AIR FORCE ONE, fue la de su embajador en MÉXICO, PATRICK LUCEY.

En contra de toda norma diplomática para una VISITA DE ESTADO, LÓPEZ PORTILLO prefirió que fuera CARTER quien acudiera a saludarle. De esta forma, el presidente de ESTADOS UNIDOS tuvo que caminar más de la mitad de la ALFOMBRA ROJA instalada en el aeropuerto antes de estrechar la mano de su anfitrión, que no dio un paso para acercarse a su invitado como, por ejemplo, ocurrió en 1962 entre ADOLFO LÓPEZ MATEOS y JOHN F. KENNEDY.

Más tarde, durante un almuerzo servido en la SECRETARÍA DE RELACIONES EXTERIORES, LÓPEZ PORTILLO le soltó a su colega: “Entre vecinos permanentes y no ocasionales, el engaño o el abuso repentinos son frutos venenosos que tarde o temprano revierten”, y pidió “buena fe y juego limpio” como base de las futuras relaciones entre los dos países. “Queremos acuerdos de fondo y no concesiones circunstanciales”, apuntó. Y agregó: “Tratarnos como quisiéramos ser tratados”. CARTER ni se inmutó. Y en cambio confesaría durante su informal intervención, haber sido víctima de la famosa “venganza de MOCTEZUMA” (diarrea), en su primera visita a MÉXICO años atrás. Un comentario que no hizo ninguna gracia a los presentes y fue la comidilla de la prensa norteamericana, que destacó sin piedad: “Puede que esta vez el discurso de CARTER lo haya hecho WOODY ALLEN”.

Al día siguiente, jueves 15, CARTER y LÓPEZ PORTILLO celebraron en la residencia oficial de LOS PINOS la más importante de sus entrevistas, que duró cuatro horas. El PETRÓLEO MEXICANO y los INMIGRANTES ILEGALES en ESTADOS UNIDOS aparecían como los temas primordiales de la larga entrevista.

El viernes 16 de febrero, durante la despedida, imposibilitado a poder comunicarse directamente con su anfitrión, JIMMY CARTER se auxilió de la intérprete ITALIA MORAYTA para intercambiar unas últimas palabras con su par mexicano. “Me dijo -detalla sin empacho LÓPEZ PORTILLO en sus memorias- que había aprendido mucho de mí y que me consideraba su amigo”. ¿Cachetada con guante blanco?...

Pero la historia no termina aquí. Una vez que JIMMY CARTER se dio la vuelta para retirarse, JOSÉ LÓPEZ PORTILLO, cual chiquillo travieso, miró a los integrantes de su comitiva y les dijo con una amplia sonrisa: “¡Me lo chingué!”.

Un par de años más tarde, una repentina caída de los precios del petróleo y una crisis económica sin precedentes, pondría en su justa estatura al orgulloso mandatario mexicano que, para el 7 de julio de 1981, anotaba con desesperación en su diario: “Bruscamente se me descompone la situación. De modo inesperado se precipitan los rumores devaluatorios y están saqueando el BANCO DE MÉXICO. Es increíble lo que ocurre… pero ocurre”.

Era el fin de un hermoso y breve sueño de grandeza. Y el principio de una larga pesadilla…

JOSÉ LÓPEZ PORTILLO murió a los 83 años el 19 de febrero de 2004, rodeado del escándalo que le produjo su separación de su segunda esposa, la actriz y vedette SASHA MONTENEGRO, y después de padecer varios internamientos hospitalarios que mermaron su salud. La corrupción de su gobierno, aderezada por el nepotismo con el que favoreció a su familia y amigos (desde su hermana MARGARITA hasta su compañero de escuela, ARTURO ‘EL NEGRO’ DURAZO), que hasta la fecha no ha sido superada, aunque ha habido muchos intentos en hacerlo.

JIMMY CARTER en cambio, en la actualidad con 92 años y después de haber superado un CÁNCER DE HÍGADO detectado en el 2015, goza de gran respetabilidad política, en gran parte por sus labores mediadoras en diversos conflictos internacionales, lo cual le valió que en el 2002 fuera galardonado con el PREMIO NOBEL DE LA PAZ. Después de 70 años, continúa casado con ROSALYN SMITH, una discreta pero eficaz primera dama.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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