LA ESCULTURA QUE CAUTIVÓ A HITLER

Por David Estrada

Obsesionado con un ideal de ARMONÍA, VIGOR ATLÉTICO y BELLEZA, ADOLFO HITLER (1889-1945) quedó impresionado la primera vez que conoció la escultura de EL DISCÓBOLO, un atleta desnudo y encorvado, a punto de lanzar un disco, en la casa italiana de la FAMILIA LANCELLOTTI. La escultura en mármol era una réplica romana de la original de bronce, realizada por el escultor griego MIRÓN de ELÉUTERAS (480-440 a.C.) en el SIGLO V antes de CRISTO.

Su deseo de adquirirla, manifestado en reiteradas ocasiones a partir de su descubrimiento, finalmente se materializó en 1938, cuando la FAMILIA LANCELLOTTI pasó por una crisis económica y la puso en venta. El ESTADO ALEMÁN pagó CINCO MILLONES DE LIRAS por ella y convenció al gobierno italiano de su exportación.

La obsesión HITLER por EL DISCÓBOLO era tal, que la cineasta alemana LENI RIEFENSTAHL (1902-2003), buscando halagar al Führer, la incluyó en la secuencia inicial de “OLYMPIA” (1938), la película en dos partes que documentaba las OLIMPIADAS DE BERLÍN, realizadas en 1936.

La obra de arte fue presentada oficialmente a los alemanes el 9 de julio de 1938, cuando fue exhibida por primera vez en la GLIPTOTECA (GLYPTOTHEK) de MUNICH.

Entonces, en uno de sus multitudinarios discursos, el poderoso líder y canciller imperial de ALEMANIA hizo la invitación a las juventudes hitlerianas para que acudieran a conocerla, con palabras que a la distancia exhiben la cuestionada homosexualidad de HITLER: “Que ninguno de ustedes deje de visitar el GLYPTOTHEK, porque verán cuán espléndido era el hombre en la belleza de su cuerpo… y se darán cuenta de que sólo podremos hablar de progreso cuando no sólo hayamos logrado tal belleza, sino posiblemente la hayamos sobrepasado”.

A partir de entonces, EL DISCÓBOLO se transformó el modelo ideal de propaganda nazi. El modelo de una raza superior, fincada en el hombre ideal, blanco y bello, con cuerpo perfecto y con el color blanco como el mármol de los arios. Pero el sueño duró poco.

EL DISCÓBOLO solo permaneció en ALEMANIA durante una década. En 1948, terminada la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL y con HITLER muerto, la estatua fue llevada de regreso a ITALIA y entregada al MUSEO NACIONAL DE ROMA cinco años más tarde, lugar donde se encuentra en la actualidad.

Revista

Próximamente

Espérala

David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
Leer más...