IRMA Y PEDRO: ASÍ FUE SU AMOR

Por David Estrada

IRMA DORANTES (Mérida, 1933) conoció a PEDRO INFANTE (1917-1957) en 1949, durante el rodaje de la película “NO DESEARÁS A LA MUJER DE TU HIJO”. Entonces ella apenas tenía 16 años y el ídolo y cantante exactamente el doble, 32. Una de sus escenas, le explicaron, consistía en que su personaje, ‘POLITA’, era echada a los puercos y, posiblemente, hasta tendría que darles de comer. La niña aceptó, ante la familiaridad que tenía con estos animales, ya que hasta había tenido a uno como mascota.

El primer llamado la pequeña IRMA lo tuvo en los antiguos ESTUDIOS TEPEYAC, donde realizó una breve escena con don FERNANDO SOLER y doña AMELIA WILHELMY. “Mi papel consistía en llevarle la comida a don CRUZ TREVIÑO MARTÍNEZ DE LA GARZA, quien había pasado varios días deprimido, sin probar alimento, encerrado en su cuarto y acompañado solo de su perro”, me platicó IRMA en julio del 2007 en exclusiva para mi programa “CONVERSACIONES CON DAVID ESTRADA”.

Terminada la escena, la niña aprovechó que PEDRO INFANTE estaba por los foros platicando con otras personas, para acercarse a pedirle un autógrafo en una pequeña libretita. “Señor INFANTE, me firma aquí, por favor”, le dijo Irma con una voz casi imperceptible. “Claro, m´hija, como no”, le dijo el ÍDOLO DE GUAMÚCHIL sin dejar su conversación. Aun cuando ella era una niña y él un hombre hecho y derecho, IRMA DORANTES revela: “Ese instante quedó grabado en mi mente y en mi corazón”.

Días más tarde, llegó el momento de realizar la escena de los puercos. La pequeña acudió puntual a su llamado, vestida por un traje de rancherita que le había hecho especialmente para la ocasión su tía ESTHER. “Me sentía hermosa con mi vestido nuevo de percal azul y un cuellito cuadrado muy mono”, señala la actriz.

Según el libreto, ‘POLITA’ tenía que hacer desatinar a ‘SILVANO’ (PEDRO INFANTE) con un plumero. “Mira niña, si sigues molestándome te voy a echar a los puercos”, le advertía el ranchero. Hasta que, fastidiado, la cargaba y la aventaba a los puercos. “Quedé como ellos: toda cochina. Y con mis gritos, la escena salió muy natural, perfecta”, dice IRMA.

Como el papel era tan secundario, la producción jamás reparó en darle a la niña otro vestido para que se cambiara, de tal manera que la pequeña IRMA tomó sus pocas pertenencias y, acompañada de su madre, se fue tal cual a tomar el camión. “Como niña con pañal sucio atravesé todos los estudios, que eran enormes. Tenía una vergüenza enorme”, continúa la actriz.

Entonces, a mitad del camino, ‘un carrotote’ se detuvo a su lado. La portezuela se abrió y en su interior un cordial PEDRO INFANTE las invitó: “¡Súbanse!”. Aquél fue el primer acercamiento entre la pareja que se fue enamorando poco a poco.

Y mientras él le decía ‘RATONCITO’, ella se dirigía a él como ‘SEÑOR INFANTE’ y le hablaba de usted. Confía IRMA DORANTES: “Nunca le pregunté si estaba casado o si no, si tenía hijos, si tenía otras mujeres. Yo era una chiquilla enamorada, una niña 16 años menor que él, a la que mimaba, a la que quería”. Y duraron dos años de novios.

El 10 de marzo de 1953 se casaron por lo civil y dos años después tuvieron a su única hija, IRMITA. Más, como en toda historia de amor casi perfecta, algo salió mal.

El 13 de abril de 1957 su matrimonio fue anulado por la SUPREMA CORTE, a petición de MARÍA LUISA LEÓN, la primera esposa del cantante y de quien no se había divorciado nunca.

La noticia tomó a la pareja separados. INFANTE en MÉRIDA e IRMA en la CIUDAD DE MÉXICO. “No te preocupes, ‘RATONCITO’, yo lo voy a arreglar. Ahí nos vemos mañana. Por favor, me haces ese rico estofado de conejo y me lo llevas al aeropuerto”, le dijo él por teléfono la última vez que se comunicaron.

Al día siguiente de esta conversación, 15 de abril de 1957, PEDRO INFANTE CRUZ moría cuando el avión que piloteaba se estrelló cuando intentaba despegar con dirección a la capital del país.

IRMA, despojada de sus derechos legales como viuda, se tuvo que conformar con participar en el sepelio casi como una intrusa, mientras los familiares y amigos del ÍDOLO DE GUAMÚCHIL se dedicaban a saquear todas sus casas.

“Al mes de la muerte de PEDRO me echaron del departamento en el que vivía por no tener con qué pagar la renta. Y entonces decidí, para que nada le faltara a mi hija, que tenía que regresar  a trabajar”, concluye la mujer que a lo largo de los años se ha convertido en una de las más versátiles y queridas estrellas del medio artístico.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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