EMILIANO ZAPATA Y EL 41

EL CAUDILLO DEL SUR Y 'EL YERNO DE SU SUEGRO'

Por David Estrada

La noche del sábado 17 de noviembre de 1901, en pleno CENTRO HISTÓRICO de la CIUDAD DE MÉXICO, se llevó a cabo una fiesta privada de hombres homosexuales y bisexuales. En la madrugada, la policía porfirista violentamente irrumpió en el lugar y aprehendió, "por faltas a la moral", a los 42 asistentes al convivio, algunos de ellos vestidos de mujer. Para las autoridades policiacas resultó una desagradable sorpresa encontrar entre los detenidos a DON IGNACIO DE LA TORRE Y MIER (1866-1918), esposo de DOÑA AMADA DÍAZ (1867-1962), la hija mayor del presidente PORFIRIO DÍAZ (1830-1915), quien fue liberado de inmediato, quedando reducida la cifra de detenidos a 41, 22 de los cuales fueron rapados y encerrados en la CÁRCEL DE BELÉN “por degenerados” y los otros 19, que se encontraban ataviados con prendas femeninas, después de obligarlos a barrer la calle, fueron enviados a YUCATÁN a realizar trabajos forzados en el EJÉRCITO MEXICANO.

Este hecho, ampliamente comentado en los periódicos de la capital y en las tertulias políticas de la época, fue motivo de escarnio público al grado que el grabador e ilustrador JOSÉ GUADALUPE POSADA (1852-1913) le dedicó una viñeta satírica.

Toda la sociedad porfirista hablaba de "LA RAZZIA DE LOS 41" y, a partir de entonces, el número 41 se convirtió en un símbolo para ofender, señalar o ridiculizar a todo aquel hombre que ejerciera, de manera abierta u oculta, “un comportamiento sospechoso o prohibitivo”. Que fuera HOMOSEXUAL.

El 17 de noviembre del 2001, al conmemorarse el primer centenario de este hecho calificado por el intelectual CARLOS MONSIVÁIS (1938-2010) como "la primera redada HOMÓFOBA del SIGLO XX", quedó inmortalizado a un costado de la ALAMEDA CENTRAL de la capital del país, lugar donde fue colocada una placa en desagravio a estas 41 víctimas de la intolerancia porfirista.

¿Y qué fue de "DON" IGNACIO DE LA TORRE Y MIER, el famoso “YERNO DE SU SUEGRO”, como se le llegó a llamar?

 Obligado a llevar una vida más recatada después de aquel incidente de “LOS 41”, en compañía de su esposa AMADA, en mayo de 1911 acudió a despedir a DON PORFIRIO al andén de SAN LÁZARO, cuando el dictador decidió partir a VERACRUZ y exiliarse en EUROPA.

Sin embargo, ya sin la protección de su suegro, su vida se volvió una pesadilla. DE LA TORRE Y MIER, que durante los años dorados del PORFIRIATO llegó a ser miembro de la dirección del BANCO DE LONDRES Y MÉXICO, diputado de la XVI LEGISLATURA y candidato a gobernador del ESTADO DE MÉXICO, fue hecho prisionero en LECUMBERRI por órdenes de VENUSTIANO CARRANZA, acusado de ser cómplice del asesinato del presidente FRANCISCO I. MADERO y el vicepresidente JOSÉ MARÍA PINO SUÁREZ, ya que fue él quien envió el taxi que los trasladó de PALACIO NACIONAL a la PENITENCIARÍA, donde fueron acribillados por la espalda, la noche del 22 de febrero de 1913.

Posteriormente, cuando EMILIANO ZAPATA (1879-1919) llegó a la capital, lo hizo su prisionero y le expropió sus haciendas ubicadas en YAUTEPEC y CUAUTLA.

En prisión, fue violado multitudinariamente hasta el punto de tener que ser hospitalizado.

Sobre la relación ZAPATA-DE LA TORRE hay varias versiones, ya que ambos personajes se conocieron años atrás, en 1906, cuando el futuro ‘CAUDILLO DEL SUR’ trabajó como CABALLERANGO del terrateniente porfirista en la HACIENDA DE SAN CARLOS BORROMEO.

Se cuenta que en ese tiempo, fascinado con la belleza indígena de un ZAPATA de 27 años, DE LA TORRE lo violó y lo obligó a permanecer a su lado durante los seis meses que permaneció en la hacienda.

El historiador CARLOS TELLO DÍAZ (1962), tataranieto de DON PORFIRIO, en defensa del honor de DON IGNACIO, argumenta que “ZAPATA era un hombre resentido, que tenía un odio enfermizo hacia la FAMILIA DÍAZ y la oligarquía azucarera de MORELOS”.

A finales de 1917, aprovechando que los carrancistas tomaron CUAUTLA y liberaron a todos los presos, IGNACIO DE LA TORRE huyó a PUEBLA y, para evitar ser reconocido, se disfrazó para salir del país hacia NUEVA YORK, donde murió solo el 1 de abril de 1918. Para poder recibir su cadáver y darle cristiana sepultura, su viuda tuvo que hacer frente a las cuantiosas deudas que su esposo había contraído. Sin hijos y sumida en una profunda depresión, AMADA DÍAZ sobrevivió 44 años a su marido. Murió a los 95 años en 1962.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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