'CANTINFLAS': ENTRE LA FILANTROPÍA Y LA MASONERÍA

Por David Estrada

MARIO MORENO 'CANTINFLAS' era un hombre generoso que vivió para hacer el bien a los demás. Fue amigo de ricos y poderosos, pero también benefactor de los más pobres.

Primero fue en el teatro FOLLIES BERGERE, en el que actuaba, donde se hacían largas filas de gente pobre que le pedía ayuda. A todos atendía. Después, cuando la fama le favoreció, estas audiencias se trasladaron a su oficina, en el legendario EDIFICIO RIOMA (nombrado así por las sílabas invertidas del nombre de ‘Ma-rio’), en INSURGENTES SUR 377.

Un día a la semana, los martes, por decisión propia, ‘CANTINFLAS’ leía la correspondencia que le llegaba, y de su puño y letra respondía a cada una de las cartas, de la misma forma como personalizaba los cientos de autógrafos que le solicitaban, la gran mayoría de ESTADOS UNIDOS, HONDURAS, PERÚ y GUATEMALA, donde era muy querido. Y otro día más, los miércoles, literalmente abría de par en par las puertas de su despacho, para escuchar a todo aquél que quisiera exponerle su difícil situación personal, y recibir a cambio una determinada cantidad de dinero o una recomendación.

Como en todo, había personas verdaderamente necesitadas, pero también muchos ‘vivales’. Hombres y mujeres que iban una semana sí y otra también, siempre inventando las cosas más inverosímiles. DON MARIO lo sabía, pero ni aun así desistió en su propósito de estar cerca de los suyos, del pueblo. Y hasta cuentan que, en una esquina de su amplia oficina, ese día tan especial se colocaba un gran costal que en su interior tenía decenas de fajos de billetes y que al final de la jornada quedaba completamente vacío. Su intención era ayudar, aunque sea momentáneamente, a la solución de algún problema.

Como aquella ocasión en que muy afligida entró a la recepción una mujer de reboso que traía cargando una criatura. De inmediato se dirigió a la secretaria, que se paró como resorte para dirigirse al lugar donde se encontraba despachando EL GRAN MIMO DE MÉXICO. De pronto, se escuchó un grito muy fuerte de DON MARIO, solicitando la presencia de los empleados. Resulta que la señora aquella, muy pobre, llevaba en sus brazos a su hijita muerta, a la que no podía enterrar por falta de recursos y otros trámites que le exigía el MINISTERIO PÚBLICO. Visiblemente impresionado, ‘CANTINFLAS’ giró instrucciones para que un abogado acompañara a la mujer, mientras que otros se encargaban de realizar los trámites ante la funeraria GAYOSSO, para que la niñita tuviera un sepelio digno.

Así era MARIO MORENO REYES, el ser humano.

Otro aspecto desconocido: pocos saben que el espíritu filantrópico de MARIO MORENO, lo llevó a iniciarse en la masonería. Entró en la Logia “BENITO JUÁREZ NO. 5” y llegó al nivel de ‘APRENDIZ’. En retribución a su dedicación y respeto, desde el año 2008 existe una Logia llamada “MARIO MORENO 'CANTINFLAS' No. 177” (los dos últimos números, en honor al número favorito del mimo), e incluso, varios templos masónicos en la REPÚBLICA MEXICANA han sido consagrados en su nombre…

MARIO MORENO 'CANTINFLAS' nació el 12 de agosto de 1911 y murió el 20 de abril de 1993, en la CIUDAD DE MÉXICO.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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