JOSÉ LUIS CUEVAS: EL ÚLTIMO DE LOS GRANDES.

UNA ENTREVISTA REALIZADA EN 1991.

Por David Estrada.

Artista extraordinario, hombre de una gran cultura, un verdadero intelectual. JOSÉ LUIS CUEVAS suma a estas cualidades la más importante de todas: la sencillez. Polémico, controvertido, genial. El ‘niño terrible’ de la PLÁSTICA MEXICANA nos concede un par de horas de su tiempo para poder penetrar u poco más en su vida y desarrollo profesional. JOSÉ LUIS es un hombre de fácil palabra y pensamiento claro. Notable actor e imitador de los personajes que se entremezclan en la plática. Tiene el don de convertir horas en minutos y una charla informal en toda una cátedra. Nuestra entrevista se desarrolla en los jardines del HOTEL JURICA una soleada mañana de diciembre de 1991. Aquí la transcripción de nuestro inolvidable encuentro:

- DAVID ESTRADA: JOSÉ LUIS, ¿cómo surge tu vocación?

JOSÉ LUIS CUEVAS: “Mi vocación hacia el arte surge muy prematuramente, es una vocación precoz. Yo nací en el interior de una fábrica de lápices y papel llamada “EL ÁGUILA”, que era regenteada por mi abuelo. A mí me parece algo verdaderamente fantástico para un dibujante en ciernes, que los años de su infancia y el descubrimiento de su vocación hacia el dibujo haya surgido bajo esta singular circunstancia, y que además todo esto suceda en un callejón que se llama “EL TRIUNFO”. Todo esto resulta muy simbólico, muy determinante en mi vida”.

- ¿Cuándo te recuerdas dibujando por primera vez?

“Prácticamente desde que nací, o por lo menos desde que tengo recuerdos. Hay relatos de mi madre que afirman que yo dibujaba incluso antes de saber hablar. Así es que muy temprano en mi vida se dio esta necesidad compulsiva por el dibujo, y puedo asegurar que desde entonces no ha pasado un solo día en que no haya dibujado; ha sido una disciplina diaria, que obedece a causas de tipo biológico”.

- Existe una anécdota tuya de cuando aún siendo niño conoces a DIEGO RIVERA, ¿puedes contarla?

“¡Claro! En la fábrica a la que ya hice referencia anteriormente, tenía a mi alcance muchos lápices, pero eran lápices escolares y papel de cuadernos. No eran lápices para dibujar ni cuadernos para dibujar. Entonces, el primer lápiz de artista que tengo en mis manos, es uno que me entrega precisamente DIEGO RIVERA, que apareció un día en la fábrica durante una huelga, acompañado de VICENTE LOMBARDO TOLEDANO. Recuerdo ver a DIEGO RIVERA desde la ventana; bajo rápidamente las escaleras y me acerco a él. Me enfrento entonces a un auténtico gigante. Yo era un niño de apenas cinco años de edad y él un hombre grande y corpulento. Estando frente a él, le anuncio que quiero ser pintor, que tengo vocación, que me gusta el dibujo, y RIVERA saca de la bolsa de su overol de mezclilla un lápiz y me lo entrega. ‘Pues mira -me dice muy solemnemente-, te entrego este que es el lápiz de DIEGO RIVERA, para que lo uses cuando sepas dibujar, cuando te sientas digno de usarlo’. Y como yo ya me sentía en esos momentos, a pesar de mis pocos años, digno de usar el lápiz de DIEGO RIVERA, no me di más tiempo y rápidamente fui a buscar papel y me puse a dibujar con el famoso lápiz, mi primer lápiz de artista. Así fue como sucedió”.

- ¿Es verdad que dibujas un autorretrato diario?

“No uno, diariamente realizo varios autorretratos. Es ya una viejísima costumbre y una de mis obsesiones. El autorretrato más antiguo que se conserva, se encuentra en la colección del crítico de arte JOSÉ GÓMEZ SICRE, en WASHINGTON, está fechado en 1944, es decir, cuando yo tenía diez años de edad. En ese retrato me represento enfermo y rodeado de unas mujeres. Se han dado muchas interpretaciones a la presencia femenina en este apunte. Yo la veo como una imagen de musas protectoras. Y a eso se debe que, de alguna manera, en diferentes momentos de mi vida, he acudido a las mujeres en busca de protección”.

- ¿Eres narcisista?

“Desde niño he sido un niño muy afecto a observarme en los espejos. En un espejo que conservo como única herencia de mis padres, me he contemplado tantas veces, prácticamente a través de toda la vida. En él han quedado grabadas imágenes de mi infancia que de pronto surgen, se imponen y yo las dibujo. Muchas veces, cuando subo al espejo y me contemplo frente a él, la imagen actual se esfuma para dar lugar a la evocación, a la del niño que yo vi en ese espejo muchos años atrás. Así es que no busco con el autorretrato captar los cambios que se han operado en mi rostro con el transcurso del tiempo, sino suscitar una vez más ciertas imágenes remotas a través del recuerdo”.

- Los temas de la prostitución y la mendicidad ocupan gran parte del cuaderno de dibujo del precoz chiquillo niño…

“Efectivamente. Uno de mis primeros grabados es una prostituta haciendo una ‘V’ de la VICTORIA, según algunos observadores. Pero la realidad es que indica que son DOS PESOS el costo de sus servicios”.

- ¿Cuál es la diferencia sustancial entre la obra de CUEVAS y la de la ESCUELA MEXICANA DE PINTURA?

“Mi obra inicial no es otra cosa sino el reflejo del medio en el que me desenvuelvo. Yo nací en un barrio popular, muy pobre, y no me avergüenzo de ello, por el contrario, cada vez que hay oportunidad lo repito. Mis primeros años transcurrieron en este sitio donde transitan sin el menor pudor las mujeres que se dedican a la prostitución. Durante las largas caminatas que realizaba por la calle para llegar a mi casa, tropiezo con estos personajes a los que dibujo una y otra vez. Y ahí, precisamente, son niños pobres y miserables los que observo. Más grande, volveré a frecuentar estos lugares donde se respira miseria, abandono, y surgirá en mí un sentimiento solidario, que se manifiesta en mi obra plástica, surgiendo u homenaje para estos infantes, para aquellos seres abandonados a los que la REVOLUCIÓN no les ha hecho justicia. Precisamente, en esto difiero con la ESCUELA MEXICANA DE PINTURA, vocera de gobiernos triunfalistas. Con excepción de JOSÉ CLEMENTE OROZCO, los otros pintores nos trazan siempre una REVOLUCIÓN triunfante, una REVOLUCIÓN protectora, una imagen que no existe. Yo recuerdo que en la fábrica que crecí, los obreros eran hombres entristecidos y empobrecidos. No eran los superhombres fuertes y musculosos que plasmaban SIQUEIROS, RIVERA y otros pintores de la época”.

- No comulgar con la ESCUELA MEXICANA DE PINTURA, dominante del ámbito de las ARTES PLÁSTICAS en ese momento, debe haberte traído muchos problemas e incluso rechazo. ¿A esto se debe tu actitud agresiva y polémica?

“¡Claro! ¡Definitivamente se debe a eso! Yo veía, yo palpaba, yo sabía que tanto lenguaje como el punto de vista sobre la realidad mexicana que proyectaba esta escuela, era absolutamente distinta de la figuración que yo empezaba a practicar. Por eso mismo, hacia 1957, me inicio como un artista polémico”.
-Entonces, ¿tus trabajos daban cuenta de un MÉXICO mucho más real?
“Naturalmente. Lo pensaba entonces y lo sigo pensando ahora. Mi pintura proyectaba una imagen que nada tenía que ver con ese mundo mexicano tan optimista expresaba l obra de RIVERA. Era una reflexión bastante ingenua de lo mexicano en el cual se presentaba a nuestro país en un jolgorio permanente”.

- ¿Consideras que tu obra ha recibido en MÉXICO el reconocimiento del que gozas en otras partes del mundo? ¿Sientes que los mexicanos te valoran?

“Mira, yo diría que en MÉXICO, si bien se me ha otorgado el PREMIO NACIONAL DE ARTE en 1981, no he recibido una gran aceptación. No estoy de ninguna manera entre los artistas preferidos por los coleccionistas mexicanos y tampoco creo que de algunas autoridades. Estoy de acuerdo en los homenajes que se hacen a los grandes artistas. En lo que sí estoy totalmente en desacuerdo, es que se piense que el arte mexicano es producto de tres o cuatro figuras. A RUFINO TAMAYO lo han traído paseando por todo el mundo desde hace muchos años, como si fuera el único representante del arte nacional, que es sumamente rico en hombres, posibilidades y caminos. El arte mexicano, estoy seguro, no se debe estar representado únicamente por TAMAYO. ¡Ya basta!”.

- ¿Qué opinas del ‘boom’ de FRIDA KAHLO?

“Solamente te diré que es una artista sobrevalorada. Punto”.

- ¿Crees que el CUEVAS polemista ha ensombrecido al CUEVAS artista?

“Yo he tenido siempre en MÉXICO una actitud efectivamente polémica, y he empleado además un arma que aquí no se soporta y que es el arma del humor. Los mexicanos difícilmente aceptan la burla. Yo creo que esa actitud ha hecho de mí una figura al mismo tiempo muy popular e impopular”.

- ¿Qué hay del CUEVAS publicista?

“Se dice, es cierto, que soy un publirrelacionista al que le gusta hacerse presente constantemente en la TELEVISIÓN y en los PERIÓDICOS. No puedo negar que tengo en efecto habilidades para ello, aunque se trata más bien de una especie de hobbie, de un entretenimiento más o menos divertido, puesto que no busco ni obtengo en ningún caso ventas o publicidades extraordinarias. Debo decirte que todos mis ingresos provienen totalmente del exterior, en muy diferentes monedas: francos suizos, francos franceses, marcos alemanes, dólares, cruzeiros, australes… Pero pesos mexicanos entran muy pocos”.

- ¿Cómo sientes que te ven en el extranjero? ¿De la misma forma?

“¡No! En el extranjero, donde expongo con frecuencia, soy reconocido como artista y no he oído jamás que se hable de mí como publicista. Sin embargo, la alharaca y el escándalo se producen cuando llego a MÉXICO y vivo esta especie de carnaval que yo mismo propicio. Y a veces, incluso he de confesar que me divierto”.

La plática se ha extendido. El tiempo corre sin darnos cuenta. JOSÉ LUIS se emociona, se incorpora, actúa y gesticula. Hablar de sus orígenes lo llena de orgullo. Defenderse de las agresiones lo revitaliza. Pero una mirada muy especial, un gesto diferente se ilumina en su rostro cuando habla de ‘su’ museo, del MUSEO JOSÉ LUIS CUEVAS que próximamente se inaugurará en el centro de la capital del país.

“Mi identificación -dice CUEVAS al concluir la entrevista-, es con la mayoría del pueblo de MÉXICO. A ellos les entregaré mi obra. A ellos dedico el MUSEO JOSÉ LUIS CUEVAS que será inaugurado próximamente. Es un acto de amor a mi ciudad, un reconocimiento, un homenaje y un reencuentro con mis lugares de origen. Ahí se expondrán varias de mis pinturas y dibujos y estará abierto permanentemente a todo el público, el de MÉXICO y el mundo”.

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Esta entrevista apareció publicada en el número 3 de la revista “CON MAYÚSCULAS”, en enero de 1992. JOSÉ LUIS CUEVAS -que murió el pasado lunes 3 de julio-, inauguró el MUSEO JOSÉ LUIS CUEVAS el 8 de julio del mismo año, en un hermoso edificio de la calle de ACADEMIA, que formó parte del CONVENTO DE SANTA INÉS, en el CENTRO HISTÓRICO de la CIUDAD DE MÉXICO.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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