REFLEXIONES AL LLEGAR A LOS 56

Por David Estrada

La mañana del lunes pasado, 11 de marzo, tres días antes de mi cumpleaños, me ocurrieron un par sucesos, aparentemente intrascendentes, que me pusieron a reflexionar. Tenía cita con mi dentista, mi amiga PATY CORRAL, allá por la COLONIA ESTRELLA, y tomé la carretera para llegar a tiempo. Por una distracción me pasé de la salida hacia AVENIDA CORREGIDORA y finalmente tomé PASTEUR, con el temor de retrasarme. Increíblemente, a las 11:50 estaba estacionándome, llegando por primera vez a mi cita con tanto tiempo de anticipación. Me disponía a bajar del auto, cuando sonó mi teléfono. Era mi hermana, que me decía que no tenía las llaves de la segunda puerta de la casa y no podía pasar a ver a mi madre. Sin otra alternativa, volví a encender el carro y a tomar la carretera para llegar lo más pronto posible. Vuelta por aquí, vuelta por acá. Estaba a una cuadra de llegar cuando, de nueva cuenta, sonó mi celular. Me estacioné frente a la casa y contesté. Nuevamente era mi hermana. “Ya encontré la llave, sí la tenía en mi llavero”, me dijo. Por la ventanilla apenas la saludé y nuevamente tomé camino para llegar a mi cita.

Con 15 minutos de retraso me puse en manos de mi dentista y le platiqué lo ocurrido para disculparme. Dos incidentes me habían ocurrido en muy poco tiempo, le dije. El forzado cambio de ruta y el infructuoso regreso a casa. Y enseguida mi reflexión: ¿es que acaso estos dos sucesos me salvaron de algo malo que, quizá, podría haberme ocurrido? Seguramente nunca lo sabré, pero aquella tarde, y ante la cercanía de mi cumpleaños, me puse a pensar cómo un par de segundos, un retraso o un inesperado cambio de planes, pueden marcar la diferencia en lo que vendrá después. ¿No les ha pasado? Ese mismo día, por la noche, al ver por televisión el noticiero, volví a comprobar mi hipótesis: una nota reseñaba que, por un retraso, AHMED KHALID, de origen griego, el domingo no llegó a subir al avión BOEING 737 de ETHIOPIAN AIRLINES, el cual sufrió un accidente en el que murieron todos sus tripulantes y 157 pasajeros. ¿Suerte o destino?...

Con el paso de los años y, sobre todo, cuando uno ya se va haciendo mayor, en fechas tan significativas como un cumpleaños, se realiza un recuento de la vida, con aciertos y con errores, e invariablemente, en más de una ocasión, pensamos que nos habría ido de una manera mejor si hubiéramos hecho tal o cual cosa de una manera distinta, sin reparar que esa decisión desencadenaría una serie de sucesos que nos podrían llevar a una vida totalmente diferente.

No, no es nada descabellado. De hecho, en las películas “PIDE AL TIEMPO QUE VUELVA” (Some where in Time, 1980), con CHRISTOPHER REEVE y JANE SEYMOUR, y “REGRESO AL FUTURO” (Back to the Future, 1985), con MICHAEL J. FOX, se juega con esta posibilidad. El cambio de una sola ficha, modifica todo lo que está por venir.

La otra noche, buscando respuesta a muchas interrogantes que me han surgido en semanas recientes, pensé en lo que pudo ocurrir conmigo si, en determinado momento, HUBIERA elegido tomar un camino diferente.

Por ejemplo, ¿y si en 1987 no hubiera dejado mi primer trabajo, como JEFE DE PROGRAMACIÓN de RADIO UAQ, con planta y un excelente sueldo para mi edad? De haber continuado ahí, posiblemente con el paso de los años habría escalado otras posiciones ahí o en mi ALMA MATER y, quizá, ahora estaría JUBILADO, después de casi 35 años de trabajo. Nada mal. Pero, ¿de qué me hubiera perdido? Muy posiblemente no habría escrito mis libros, ni trabajado en la televisión y mucho menos habría participado en tantos proyectos editoriales como lo hice.

¿Y si no hubiera dejado mi trabajo en la revista “QUERÉTARO”, en GOBIERNO DEL ESTADO, para realizar mi proyecto editorial personal con la revista “CON MAYÚSCULAS”? Seguramente habría terminado el sexenio y, quizá, hasta hubiera trascendido otro periodo más, ya que la revista sobrevivió varios años. Pero, ¿de qué me hubiera perdido? Muy posiblemente no habría entrado al MUNICIPIO DE QUERÉTARO como JEFE DE PUBLICACIONES y, posteriormente, con el mismo cargo, al CONGRESO DEL ESTADO.

Cuando entré a trabajar como JEFE DE INFORMACIÓN a TELEVISORA QUERETANA (TVQ), a invitación de mi amigo RICARDO ALFARO, una huelga de los reporteros amenazó con mi permanencia, ya que alegaban que no era posible que yo, sin estudios profesionales entonces, fuera jefe de un equipo en el que había al menos un egresado del TEC DE MONTERREY con todos los honores, que era el instigador de la rebelión. Entonces, ¿qué hubiera pasado si el dueño del canal y el gerente no me apoyan y me despiden? Simplemente no habría conocido una de las facetas más fascinantes de mi vida profesional como lo fue la producción y la conducción de NOTICIEROS y programas tan exitosos como “CON MAYÚSCULAS”, “DE CARA AL BAJÍO” o “CONVERSACIONES CON DAVID ESTRADA”. Una faceta, que no está de más decir, nunca estuvo en mi original plan de vida e ingresé a ella por casualidad, aprendiendo, como muchos, en el camino del trabajo.

Finalmente, ¿qué hubiera ocurrido si mi amigo y compañero de trabajo, RICARDO ALFARO (sí, el mismo por el que entré a TVQ), no me hubiera refregado tantas y reiteradas veces su título como LICENCIADO EN CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, para exhibir que yo no tenía una carrera profesional, lo cual hacía incongruente que yo fuera su jefe? Simplemente no hubiera dejado en mí esa semilla que, años más tarde, más por amor propio que por otra cosa, provocó que ingresara a estudiar MERCADOTECNIA en la UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MÉXICO, hasta conseguir titularme con PROMEDIO DE 9.

La vida es una interminable serie de sucesos que, encadenados unos a otros, al final dan el resultado de un presente que no se puede modificar. Es cierta la afirmación de “el HUBIERA no existe”. Ya que, de ser posible cambiar un minuto de nuestro pasado, este minuto modificaría todo lo que se encuentra después, produciendo un resultado incierto.

En estas largas noches de las últimas semanas, a veces pienso que debí de haber estudiado MEDICINA o DERECHO, como quería mi padre. Pero, de haberlo hecho, ¿en el camino, qué tanto habría perdido de lo que hoy es mi esencia, de lo que hoy es mi vida, de lo que hoy soy yo?

Reflexivo, temeroso, pero sin arrepentimientos por lo mucho que he vivido, llego a mis 56 años. ¿Qué me depara el destino? El tiempo lo dirá…

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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