SHARON STONE Y SU VISITA A SAN MIGUEL DE ALLENDE

 Por David Estrada.

En el año de 1997, las semanas previas a las elecciones gubernamentales que por primera vez ganó el PAN en QUERÉTARO, conocí en la vecina población de SAN MIGUEL DE ALLENDE, GUANAJUATO, a BRYAN DUPNECK, un extraordinario CHEF TEXANO, físicamente un clon de LEONARDO DI CAPRIO que, junto con HANNA HOCH, una amiga de la misma nacionalidad, en esta bellísima ciudad inauguró un exclusivo restaurante de nombre "LA LOLA".

Con este amigo norteamericano conocí las más hermosas casonas de SAN MIGUEL ya que, al ser él amigo y conocido de medio pueblo, cuando alguno de sus compatriotas tenía que regresar por una temporada a los ESTADOS UNIDOS, le permitían vivir en ellas, a cambio de que se las cuidara. Qué belleza, en verdad, hay escondida detrás de tantos enormes y viejos portones de madera. Unos verdaderos hoteles-boutique. Y fue, precisamente BRYAN, quien me contó la siguiente anécdota, que le había ocurrido unos meses atrás.

En ese tiempo, BRYAN trabajaba como chef del exclusivo restaurante de LA CASA DE SIERRA NEVADA de SAN MIGUEL. Y un día, le llegó una solicitud 'MUY ESPECIAL' de un cliente de un rancho vecino. Tenía como invitada a una ARTISTA INTERNACIONAL a la que deseaba halagar con los mejores manjares, razón por la cual diariamente enviaba a uno de sus empleados para que le prepararan el desayuno, la comida y la cena. Todo de lo mejor y al precio que fuera. La artista lo merecía. Así transcurrieron las dos semanas de la visita de aquella estrella a SAN MIGUEL DE ALLENDE, conservándose la identidad siempre en el más estricto secreto Hasta que llegó la fecha de partir.

Grande, como solo son los artistas de verdad, la misteriosa mujer pidió en la noche previa a su regreso a ESTADOS UNIDOS, conocer al 'extraordinario' CHEF que le había preparado una comida tan deliciosa. Y así fue. Aquella noche, la actriz de HOLLYWOOD fue a cenar a un apartado de LA CASA DE SIERRA NEVADA. Y al momento del postre, pidió la presencia de aquél mago de la cocina. BRYAN, intrigado por conocer personalmente a la 'gran estrella', fue hasta la mesa y, cuál no sería su sorpresa, cuando ahí, sentada, con las piernas cruzadas como en "BAJOS INSTINTOS" (Basic Instinct, 1992), estaba la mismísima SHARON STONE. Espléndida a sus 39 años. BRYANT quedó impactado.

Más bella aún que en cualquiera de sus películas, LA STONE le agradeció con una amplia sonrisa los exquisitos platillos que le preparó durante su breve estancia. "He comido como en los mejores lugares del mundo", le dijo. Y, acto seguido, le obsequió la servilleta de tela que tenía sobre las piernas, no sin antes plasmar en ella el LIPSTICK rojo que daba color a sus labios. BRYAN, infinitamente agradecido, regresó a su cocina para recuperarse de la impresión. "¡SHARON STONE!", repetía una y otra vez. Y con la misma discreción con la que llegó, la gran estrella se fue del lugar.

Me platicaba BRYAN, posteriormente, lo mucho que le había marcado conocer a la que, en su opinión, era una de las mujeres más hermosas con las que se había cruzado en toda su vida. Llevaba el cabello corto, unos aretes muy discretos y un vestido blanco, corto, que le permitía lucir sus largas y bellas piernas. Pero de todo su atuendo, aseguraba BRYAN emocionado, lo que más le había llamado la atención fueron sus bellísimos ZAPATOS ROJOS y gran tacón. De marca, por supuesto. Hasta aquí la gran aventura.

Todos estos recuerdos vinieron a mi mente, a propósito de que esta semana han aparecido publicadas una serie de extraordinarias fotografías en color de una bellísima SHARON STONE a los 57 AÑOS, completamente DESNUDA y, curiosamente, únicamente con unos ZAPATOS de tacón alto, tomadas por el fotógrafo MARK ABRAHAMS, para el más reciente número de la revista norteamericana HARPER'S BAZAAR.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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