MUERE RAYMUNDO CAPETILLO

EL GALÁN QUE SE CONVIRTIÓ EN ACTOR

Por David Estrada

El actor Raymundo Capetillo falleció la noche del domingo 12 de julio a los 76 años, por complicaciones derivadas del Covid-19, informó la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI). Considerado como uno de los actores más atractivos de su generación, Capetillo -que no tiene ningún parentesco con los también actores Manuel, Guillermo y Eduardo Capetillo-, fue ingresado al hospital San Ángel Inn el pasado 4 de julio, donde finalmente perdió la batalla contra el coronavirus. Del actor, que inició su trayectoria a finales de la década de los sesenta, se recuerdan sus participaciones en 21 obras de teatro, trece películas y 30 telenovelas, entre las que destacan: “Rosa salvaje”, “El manantial”, “Soñadoras”, “Cadenas de amargura”, “Pasión” y “Amor bravío”, entre otras. El actor español Carlos Piñar, visiblemente consternado, escribió en su cuenta de Facebook: “Estoy inmensamente triste. Perdí a uno de los mejores amigos de toda mi vida en México. Amigos y compañeros de toda una vida. De más de cincuenta años. La tristeza me llena a tope. Que descanses en paz amigo querido. Hasta pronto”.  La sobrina del actor, Tania Bárcenas, aseguró que debido a las medidas sanitarias que hay en el país, los servicios funerarios del actor se realizarán en privado.

Raymundo Sánchez y Capetillo nació en la Ciudad de México el 1 de septiembre de 1943, hijo de Raymundo Sánchez Azueta y Aurora Capetillo. Muy pequeño, con sus padres emigró a Isla Mujeres, Cozumel, Playa del Carmen y Mérida, donde nació su hermana menor, Aurora.

Desde muy pequeño sintió el deseo de dedicarse a la actuación, pero su padre, que llegó a ser diputado por el entonces territorio de Quintana Roo, le exigió que primero terminara una carrera universitaria.

A los 16 años abandonó la casa familiar y se fue a vivir con unos amigos, al tiempo que comenzó a estudiar inglés, un idioma que le abrió las puertas de la televisión como maestro en el Canal Once.

Los años siguientes, buscando darle a su padre el anhelado título, dividió su tiempo entre las clases de inglés que impartía en una secundaria en Xochimilco y en la televisión, y a las que asistía en la Facultad de Economía de la UNAM y en la Academia de actuación Andrés Soler, donde tuvo como maestros a José Luis Ibáñez y Dimitrio Sarrás.

Finalmente se tituló como economista y fue entonces que decidió perseguir su sueño como actor, ante la total reprobación de su padre, que no le auguraba gran éxito.

Su físico de extranjero -ojos azules y cabello rubio-, le abrieron las puertas como modelo y como actor de las fotonovelas que a finales de la década de los sesenta eran muy populares. Trabajó para “Novelas de Amor”, “Cita”, “Cita de Lujo”, “Fiesta” “Novela Musical” y “Chicas”, entre otras, compartiendo créditos con las principales actrices de moda: Maricruz Olivier, Verónica Castro, Irma Lozano y Gloria Mayo, entre otras.

A los 26 años debutó en el teatro con la obra “Sigue tu onda” (1970), con Héctor Suárez como padrino. Y ese mismo año, recibe la primera invitación para actuar en el cine, dirigido por Abel Salazar, en la película “Rosas blancas para mi hermana negra” (1970), protagonizada por Libertad Lamarque y Robertha ‘La voz del amor’. Sin embargo, el llamado nunca se concretó. El propio Raymundo Capetillo platicaba divertido: “Nunca actué en esa película, aunque aparece mi crédito. Y la confusión se debe a que en la cinta aparecen muchos médicos con el rostro tapado, y pues pensaron que era uno de ellos. ¡Y hasta recibí muchas felicitaciones por ese papel que nunca realicé!”.

Ese mismo 1970, buscando luchar contra el morbo con que se veía el cuerpo, por primera vez Raymundo Capetillo posó desnudo, en una fotografía muy similar a la que dos años después haría famoso en todo el mundo al actor Burt Reynolds: acostado y con la mano izquierda entre las piernas. “Como jóvenes rebeldes -justificaba entonces-, nuestra lucha era contra todo lo que estaba establecido, debido a los trágicos acontecimientos de Tlatelolco en 1969. Y mostrarnos desnudos era una forma de protestar”.

Este atrevimiento Capetillo lo volvería a repetir en 1976, cuando aceptó posar todavía más desnudo que en el pasado, para la publicación mexicana “Eros”, dirigida por Jimmy Fortson, el mismo periodista transgresor que años atrás había fundado las revistas “De Etiqueta”, “Caballero”, “Él” y “Él y Ella”, célebres tanto por sus entrevistas con Carlos Fuentes, Bob Dylan, Telly Savalas (“Kojak”) y Alejandro Jodorowsky, como por sus desnudos de Isela Vega, Ana Martin y Verónica Castro.

Desafiando a la censura del gobierno de Luis Echeverría (1970-76), en los últimos meses de su sexenio, Fortson se había propuesto lanzar una revista erótico-cultural que se vendía como ‘pan caliente’ en los puestos de periódicos, en gran parte por sus desnudos masculinos de Andrés García, Carlos Piñar, Tony Bravo, José Alonso, Sebastián Ligarde y… Raymundo Capetillo. Todos ellos, fotografiados por la lente de Aníbal Angulo.

Raymundo Capetillo apareció desnudo en el número 7 de “Eros”, en enero de 1976, en un amplio reportaje de 8 páginas y nueve atrevidas fotografías que mostraban a Capetillo en la plenitud de sus 33 años. ¿Por qué lo hizo?, se le peguntó después en El Heraldo de México: “Por una simple y sencilla razón: para poder mostrarme con libertad, abiertamente”.

Para entonces, para nadie era un secreto la homosexualidad del que era considerado como “el actor más sexy del medio artístico”.

Aun cuando aparece por primera vez en el cine con un papel sin crédito en la cinta “El despertar del lobo” (1970), el debut cinematográfico de Raymundo Capetillo ocurre un año después, con la película “La hermana dinamita” (1971), al lado de Hilda Aguirre, Jorge Rivero y Sara García. Y después vendrían: “El amor tiene cara de mujer” (1973), con Irán Eory, Enrique Álvarez Félix y Fernando Allende; “La satánica” (1973), con Ana Luisa Peluffo y Norma Lazareno; “Los perros de Dios” (1973), con Meche Carreño y Helena Rojo; “Santo en anónimo mortal” (1975), con Santo El Enmascarado de Plata, Armando Silvestre y Sasha Montenegro; “Acapulco 12-12” (1975), con Jorge Rivero, Verónica Castro y Tin Tán; “96 horas de amor” (1983), con Antonio Henaine y Tony Bravo; “Bestia nocturna” (1986), su primer protagónico, al lado de Laura Flores y Eric del Castillo; “Venganza Juvenil” (1988), con Gustavo Rojo; “El virus del poder” (1988), con Alfredo Leal y Gabriela Goldsmith; “Inventando un crimen” (1992), con Jorge Lavat; “Reclusorio III” (1999), con Hilda Aguirre y Alfredo Adame; y “Tres” (2005), un drama carcelario con Angélica Aragón y Constantino Costas.

Pero, básicamente, la carrera actoral de Raymundo Capetillo despuntó gracias a la televisión, donde apareció por primera vez como ‘extra’ en la telenovela “De la Luna a la Tierra” (1969) y ya con un papel pequeño pero definido en “Muchacha italiana viene a casarse” (1971), protagonizada por Angélica María y Ricardo Blume.

Con 30 telenovelas realizadas en su totalidad en la empresa Televisa, a Capetillo se le recuerda por su trabajo en: “Mamá campanita” (1978), con Silvia Derbez, Enrique Lizalde y Laura Zapata; “Viviana” (1978), con Lucía Méndez, y donde dio vida a ‘Alfonso Cernuda’, su primer villano; “Aprendiendo a amar” (1980), con Lupita D’Alessio y Susana Alexander; “Ambición” (1980), su primer protagónico, en el que tuvo como pareja a Edith González; así como por sus participaciones en “La fiera” (1983), “Juana Iris” (1985), “Victoria” (1987), “Rosa salvaje” (1987), “Cadenas de amargura” (1991), “Mágica juventud” (1992), “Marisol” (1996), “Soñadoras” (1998), “Mujeres engañadas” (1999), “Mi destino eres tú” (2000), “El manantial” (2001), “Velo de novia” (2003), “Barrera de amor” (2005), “Pasión” (2007), “Corazón salvaje” (2009), “Amor bravío” (2012) y “Mentir para vivir”, que fue, junto con un capítulo de “Como dice el dicho”. Su último trabajo para la televisión.   

Con una amplia formación teatral, Raymundo Capetillo actuó en 21 obras de diversos géneros. Desde el teatro clásico con obras como “Ifigenia en Áulide”, “Don Juan Tenorio”, “El cerco de la cabra dorada”, “La llorona” y “Eduardo II de Inglaterra”; comedias como “Ensalada de Nochebuena”, “Juguetes para un matrimonio”, “Aprendiendo a ser señora” y “Un amante sin vergüenza”; hasta la comedia musical como “Mame”, con Silvia Pinal, y “Papacito piernas largas”, con Angélica María y Gustavo Rojo. También se le recuerda por “Morirás desnudo”, “El pozo de la soledad”, “Cena de matrimonios”, “Sexualidades” y “Agosto”.

En el ámbito político y gremial, Capetillo fue diputado federal y candidato al Senado de la República por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). También fue delegado de la demarcación Benito Juárez de la Ciudad de México y secretario del Trabajo y Conflictos de la Asociación Nacional de Actores (ANDA).

Los últimos años y luego de superar una delicada craneotomía que lo mantuvo retirado un par de años, Raymundo Capetillo se integró al grupo de destacadas actrices y actores que fomentaban la lectura a través de la campaña “Leo… luego existo”, impulsada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

Entrevistado en julio de 1976 para el suplemento dominical de “El Heraldo de México”, Raymundo Capetillo declaró: “El actor es como un gitano, por eso debería de estar viajando todo el tiempo. Además, las barreras de migración deberían de desaparecer para él, para que pueda recorrer el mundo con toda libertad. Así me siento yo: me gustaría que cuando alguien me preguntara mi origen, en lugar de decir que soy de un país determinado, me bastara con anotar simplemente que soy del planeta tierra”.

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David Estrada

Es licenciado en Mercadotecnia, periodista, historiador, productor, locutor y conductor de radio y televisión en Querétaro con 31 años de experiencia. Ha publicado ocho libros de corte histórico, entre los que destacan: “Querétaro en la memoria de sus gobernantes 1939/1985” y “Querétaro Inédito (volumen I, II y III)”.
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