CUANDO EU NOS DESPOJÓ DE NUESTRO TERRITORIO

Por David Estrada

El TRATADO DE GUADALUPE HIDALGO (Treaty of Guadalupe Hidalgo), oficialmente llamado “Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América”, y por el cual nuestro país perdió el 55% de su territorio, fue firmado por los gobiernos de MÉXICO y los ESTADOS UNIDOS en la ciudad de QUERÉTARO, al final de la GUERRA DE INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA, el 2 de febrero de 1848. Así concluía uno de los capítulos más vergonzosos de nuestra historia nacional.

El TRATADO DE GUADALUPE HIDALGO, epílogo de la sangrienta INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA, estableció que nuestro país cedería 2, 378, 539 km², más de la mitad de su territorio, a cambio de una compensación de 15 MILLONES DE PESOS “por daño al territorio mexicano” durante la guerra que inició el 25 de abril de 1846, a consecuencia de las pretensiones expansionistas del presidente estadounidense JAMES K. POLK (1795-1849).

Varios historiadores señalan erróneamente que el monto de la transacción fue en dólares.

El pago de los 15 MILLONES DE PESOS “en moneda de plata u oro de cuño mexicano”, se realizó de la siguiente manera, según quedó asentado en el ARTÍCULO XII del Tratado: “3 MILLONES DE PESOS de inmediato, y el resto, en 4 PAGOS ANUALES de igual cantidad, a un interés del 6% anual”.

El territorio cedido por MÉXICO comprendía, “además de TEXAS, el terreno entre el (río) NUECES y el BRAVO, perteneciente en su mayor parte a TAMAULIPAS, todo el territorio de NUEVO MÉXICO y toda la ALTA CALIFORNIA”, que en la actualidad es el territorio de los estados norteamericanos de TEXAS, CALIFORNIA, NUEVO MÉXICO, UTAH y NEVADA, así como partes de KANSAS, COLORADO, ARIZONA y OKLAHOMA.

Como consecuencia del Tratado, la frontera entre ambas naciones quedó establecida naturalmente por el RÍO BRAVO o RÍO GRANDE, desde su desembocadura en el GOLFO DE MÉXICO hasta el PARAELO 32, y de allí, en línea recta, hasta el OCÉANO PACÍFICO. Y se consiguió salvar para nuestro país, la península de BAJA CALIFORNIA, con su unión por tierra con SONORA, y conservar la soberanía del ISTMO DE TEHUANTEPEC, reclamada por los norteamericanos. Los poco más de 7 mil mexicanos que ocupaban el territorio cedido, quedaron en libertad de conservar su nacionalidad mexicana o adoptar la estadounidense.

El presidente mexicano MANUEL DE LA PEÑA Y PEÑA (1789- 1850), que asumió el cargo de manera interina el 8 de enero de 1848, determinó que sería en la capital de QUERÉTARO donde se firmaría de manera definitiva el TRATADO DE GUADALUPE HIDALGO, ya que a esta ciudad había trasladado los PODERES DE LA UNIÓN.

Negociado en la sacristía de la entonces COLGIATA DE GUADALUPE (la primera BASÍLICA DE GUADALUPE, en el TEPEYAC), por esa razón al Tratado se le dio el nombre de GUADALUPE HIDALGO. Ahí, el documento fue firmado en una primera instancia, por parte de MÉXICO, por los comisionados para la paz BERNARDO COUTO, MIGUEL ATRISTAÍN y LUIS G. CUEVAS, y por los ESTADOS UNIDOS, únicamente por NICHOLAS P. TRIST, con carácter de ministro plenipotenciario, “pasando en seguida los comisionados mexicanos y mister TRIST a la COLEGIATA a dar gracias por el término de su labor”, según escribe JUAN DE DIOS ARIAS (1828-1886) en la obra “MÉXICO A TRAVÉS DE LOS SIGLOS” (1884).

El evento oficial de la firma del TRATADO DE GUADALUPE se realizó a las seis de la tarde del 2 de febrero de 1848, en la casona marcada con el número 29 de la calle de HIDALGO, entre ALLENDE y GUERRERO, una vez que el presidente DE LA PEÑA reunió al CONGRESO DE LA UNIÓN en la antigua ACADEMIA DE BELLAS ARTES para exponerles el documento y convencerles de su conveniencia.

En su versión final, el Tratado tiene las firmas de los norteamericanos NATHAN CLIFFORD (1803-1881) y AMBROSE HUNDLEY SEVIER (1801-1848), con el nombramiento de embajadores especiales en MÉXICO, y el presidente MANUEL DE LA PEÑA y el ministro universal mexicano, LUIS DE LA ROSA (1804-1856).

Según escribió a sus hijos el entonces diputado VALENTÍN GÓMEZ FARÍAS (1781-1858), “el ignominioso tratado” fue firmado en la primera habitación de la izquierda de la casona que sirvió de residencia particular al presidente DE LA PEÑA en su estancia en QUERÉTARO, sobre una barroca mesa de madera con 3 figuras de ángeles en cada una de sus patas (12 en total), que actualmente se encuentra expuesta en el MUSEO REGIONAL DE QUERÉTARO.

“La obra de perfidia ha quedado consumada. La venta infame de nuestros hermanos está ya consumada, Nuestro gobierno, nuestros representantes, nos han cubierto de oprobio y de ignominia”, termina GÓMEZ FARIAS su misiva.

El TRATADO DE GUADALUPE HIDALGO consta de 24 artículos, más 5 transitorios.

En el ARTICULO I, el Tratado determina: “Se declara la PAZ. Habrá paz, firme y universal entre la REPÚBLICA MEXICANA y los ESTADOS UNIDOS, y entre sus respectivos países, territorios, ciudades, villas y pueblos, sin excepción de lugares o personas”; en el ARTÍCULO II: “Se restablece el orden constitucional”; en el ARTÍCULO III: “Se alza el bloqueo de los puertos mexicanos y se evacúan las tropas de ocupación”; y en el ARTÍCULO XVI: “Cada REPÚBLICA podrá fortificar su frontera”.

Sobre este lamentable suceso, el propio presidente DE LA PEÑA Y PEÑA escribió en sus memorias: "El que quiera calificar de deshonroso el TRATADO DE GUADALUPE, por la extensión del territorio cedido, no resolverá nunca cómo podrá terminarse una guerra desgraciada... Los territorios que se han cedido por el Tratado no se pierden por la suma de quince millones de pesos, sino por recobrar nuestros puertos, por la cesación definitiva de toda clase de males, de todo género de horrores, por consolar a multitud de familias...”.

Y concluye: “En la más tremenda situación en que jamás se haya visto a la república, he cumplido con mi deber y mi conciencia está tranquila”.

La votación que aprobó el TRATADO DE GUADALUPE, en MÉXICO quedó conformada de la siguiente manera: 51 a favor y 34 en contra, por parte de los diputados, y 33 a favor y 4 en contra, por los senadores.

Una vez ratificado el TRATADO DE GUADALUPE HIDALGO por el CONGRESO MEXICANO, el 30 de mayo de 1848, MANUEL DE LA PEÑA entregó la presidencia al general JOSÉ JOAQUÍN HERRERA Y RICARDOS (1792-1854), y volvió a ocupar su cargo como presidente de la SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, hasta su muerte por CÓLERA en 1850.

LA SEGUNDA PARTE: LA MESILLA

El 30 de diciembre de 1853, como una ampliación del TRATADO DE GUADALUPE, los gobiernos de MÉXICO y ESTADOS UNIDOS firmaron el TRATADO DE LA MESILLA (Gadsden Purchase), a través del cual nuestro país fue presionado para vender a los norteamericanos, 76, 845 kilómetros cuadrados de terreno, en el sur de los actuales estados de ARIZONA y NUEVO MÉXICO, por la cantidad de 10 MILLONES DE PESOS. Los encargados de realizar esta transacción fueron, por los ESTADOS UNIDOS, el GENERAL JAMES GADSEN (1788-1858), razón por la que a este tratado también se le conoció con el nombre de “Compra Gadsen”/Gadsen Purchase, y por MÉXICO, el presidente ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANNA (1795-1876) y su ministro de RELACIONES EXTERIORES, MANUEL DIEZ BONILLA (1800-1864). El gobierno norteamericano tenía preparado a su ejército para atacar a MÉXICO, en caso de no aceptar la transacción.