LOS JUEGOS DE NUESTRA INFANCIA

Por David Estrada

No había TABLETAS, ni TELÉFONOS CELULARES ni VIDEOJUEGOS. Una CUERDA para saltar, una PISTOLA DE PLÁSTICO, un lugar en la casa donde esconderse, unos RECUADROS numerados en el piso, unas CANICAS, un YO-YO, un TROMPO o una RESORTERA. No hacía falta más para disparar la IMAGINACIÓN INFANTIL cuando el mundo y sus aventuras no estaban encerrados en los IPODS, WIIS y PLAYSTATIONS. Horas y horas en la calle o en el parque socializando con otros niños. Haciendo amigos. Conociendo a los vecinos. Jugando. Estos SON Algunos de los juegos más populares entre los niños antaño.

EL AVIONCITO O RAYUELA. Todo lo que necesitabas era un GIS, PIEDRAS y unos cuantos amigos para jugar. La estrategia del juego era recoger la PIEDRA que había sido lanzada a uno de los recuadros pintados en el piso, después de haber saltado encima de todos los demás con una sola pierna. La idea era no caerse y llegar hasta lo más lejano. Una de las reglas principales era no pisar la raya.

LAS CANICAS. Los niños adorábamos jugar CANICAS y coleccionarlas. Eran bellísimas. Unas transparentes, otras opacas y algunas más con una figura de espiral en el centro. También las ‘OJO DE GATO’, con un diseño amarillo en el centro, como los ojos de un gato. Existían, asimismo, los BOLONES, que no eran más que CANICAS tamaño XL cuyo valor estaba por encima de la media. Había que tener un poco de puntería y la paciencia suficiente para convertirse en un pequeño rey del barrio. El índice de la popularidad en los RECREOS se medía por el bulto del paquete que hacían en el pantalón las canicas ganadas al resto de los jugadores en encuentros denominados como ‘EL COCOL’ o ‘ROMBO’ o ‘EL CÍRCULO’.

LAS ESCONDIDAS. En los viejos tiempos, cuando tenías muchos amigos y nada que hacer, jugar a LAS ESCONDIDAS era una buena opción. Fue uno de los juegos más populares y divertidos. Te daba una cierta sensación de suspenso saber que alguien te estaba buscando y que debías encontrar un buen escondite para salvar tu vida.

BURRO CASTIGADO. Trompazos y fracturas garantizadas. Saltar encima de un compañero hasta que la fila se hiciera imposible de saltar. Ganaba el equipo con menos bajas de gravedad.

SALTAR LA CUERDA. Miles de generaciones estuvieron unidas por el afán del salto. El de la CUERDA (por lo general un mecate), fue primordialmente un juego ‘para mujeres’. Con modalidades como balanceo, dobles, elevada y/o por parejas. Si el juego es individual, es una persona que hacer girar la cuerda y salta. Si el juego es en grupo, al menos son tres personas las que participan: dos las que voltean la cuerda, mientras que una tercera salta. Era habitual saltar al ritmo de sencillas canciones populares que entonaban los participantes. Si se jugaba con dos cuerdas, era considerablemente más difícil. Los participantes podían saltar hasta que se cansaban o incurrían en una equivocación. Era un juego popular y saludable, muy conocido en casi todo el mundo.

LAS ESTATUAS DE MARFIL. El objetivo del juego era cantar una canción (“A las estatuas de marfil, un dos tres así, el que se mueva baila el TWIST”) y al término quedarse súper quieto y sin moverse. Quien se movía primero perdía.

LA RESORTERA. El fin era poner una RESORTERA en manos de un pequeño y convertirlo en un obseso francotirador. Lo que hoy es un ‘joystick’, el mando de la PLAYSTATION o el teclado de la COMPUTADORA de los VIDEOJUEGOS, entonces se hacía al natural y sin protección. La víctima podía ser una FRUTA que se ponía a distancia, una PALOMA o hasta una LAGARTIJA. Y nadie decía nada. Aunque al final el juego podía terminar en una guerra a pedradas.

LOS QUEMADOS. Una PELOTA era lanzada al oponente y el objetivo era tocarlo con ella, cuando eso sucedía, la persona que se tocaba salía del juego. El objetivo era dejar al equipo oponente sin participantes.

INDIOS Y VAQUEROS. Era el videojuego viviente por antonomasia. No hacía falta TV o conexión a INTERNET. Bastaba con un penacho de plumas y la réplica de una COLT .45, cuando tener una arma de este tipo no estaba mal visto. Y a correr hasta que nos alcanzaban las balas, imaginarias y presentes solo con el sonido… Una variante de este juego fue POLICÍAS Y LADRONES. Con el mismo objetivo.

RUEDA DE SAN MIGUEL. Era un juego muy simple, en el que los niños se tomaban de las manos y hacían un círculo. Según la letra de la canción, alguien se tenía que voltear cuando dijeran su nombre: “A la rueda, a la rueda de San Miguel, todos traen su caja de miel. A lo maduro, a lo maduro, quién se voltee (nombre del niño) de burro”.

A LA COMIDITA. Todos jugamos con TIERRA, LODO y demás cosas asquerosas, haciendo pasteles o creaciones culinarias que ni el más atrevido probaría.

CORRER EL ARO. Desde épocas antiguas, era común el uso de la rueda para el juego. Este juego consistía en girar un aro viejo de una bicicleta con ayuda de un palo o varilla. Con el palo se sujeta la rueda para que al hacerla girar, continúe con su movimiento. De esta forma pueden recorrerse grandes distancias de forma rápida. El juego podía ejecutarse de manera individual o en grupo. Era la diversión de grandes y chicos.

EL YO-YO. Este juguete tradicional consiste de dos discos de madera o cualquier otro material resistente como el plástico, unidos al centro, donde se enrolla una cuerda. El juego consiste en hacer girar el YO-YO, subiendo y  bajando el juguete. Este movimiento repetido fortalece en las personas la coordinación motora y la concentración. Dos maneras particulares de hacer girar el juguete son: EL PERRITO, que consiste en lanzarlo tratando de que continúe girando sobre sí mismo pero desplazándose como si la  persona tuviera un perrito sujeto de una cuerda, y EL DORMILÓN, que se logra cuando al lanzar con fuerza el YO-YO, este mantiene su movimiento giratorio pero sin subir ni bajar.

Estos son solo algunos de los juegos que todos jugamos. ¿Te acuerdas?