"ALARMA!", UNA REVISTA ESCRITA CON MORBO Y SANGRE

Por David Estrada

¿Quién no conoció, hojeó o morbosamente volteó en el PUESTO DE PERIÓDICOS para mirar alguna de las impactantes fotografías de la portada de la sangrante revista “ALARMA!”, la madre de la NOTA ROJA en MÉXICO?

“ALARMA!”, una revista mexicana especializada en la NOTA ROJA, apareció por primera vez en el mercado mexicano el 17 de abril de 1963, editada por PUBLICACIONES LLERGO (la misma editorial de la revista “IMPACTO”) y dirigida por el periodista y escritor CARLOS SAMAYOA LIZÁRRAGA. Su impresión era a dos tintas, amarillo y negro, su tiraje de apenas TRES MIL EJEMPLARES y su costo de apenas UN PESO.

En el mes de noviembre, se convirtió en EJEMPLAR DE COLECCIÓN, al publicar varios números dedicados al asesinato del presidente norteamericano JOHN F. KENNEDY (1917-1963) y, dos meses más tarde, el 25 de ENERO de 1964, en su número 39, recibió un inesperado impulso al presentar el caso asesinatos, lenocinio y brujería de las hermanas MARÍA DE JESÚS, MARÍA DEL CARMEN y MARÍA LUISA GONZÁLEZ VALENZUELA, popularmente conocidas como “LAS POQUIANCHIS”.

Entonces, con titulares sensacionalistas como “Muerte a Las Poquianchis!”, “A manera de estampas del Averno, presentamos dos fotos de su campo de concentración” y “En León la vida no vale nada”, las ventas de la revista se dispararon a 140 MIL EJEMPLARES.

Convertida en un verdadero fenómeno editorial, “ALARMA!” se convirtió a partir de entonces en motivo de análisis y acaloradas discusiones en casas y oficinas. Sus crónicas sangrientas, en detalle descriptivas (“como una bestia sedienta se lanzó sobre ella”, “horrendamente desfigurado quedó su rostro”, “su cuerpo se lo comieron ¡los cangrejos!”, “se desangró hasta quedar vaciada”) y encabezados sensacionalistas, por demás ofensivos (“Perversa”, “Perra”, “Cobardes”, “Maricones”, “Putos”, “Satánicos”), la convirtieron en una consulta obligada para los aficionados a la necrofilia y a la nota roja, que son muchos, y para los estudiantes de periodismo que la veían como el reflejo de la descomposición social de la época.

Igualmente, sus calificativos antigramaticales, se convirtieron en un lenguaje propio y característico, que inmediatamente fue imitado por el mexicano de la clase baja: MATÓLA, VIOLÓLA, ROBÓLA, DESCUARTIZÓLA...

Para 1985, el año del TERREMOTO de la CIUDAD DE MÉXICO, “ALARMA!” ya vendía DOS MILLONES DE EJEMPLARES a la semana en MÉXICO, ESTADOS UNIDOS, FRANCIA, BÉLGICA, HOLANDA y JAPÓN, varios de sus crímenes más sonados ya se habían llevado a la gran pantalla con la película “CASOS DE ALARMA!” (1986) y se editaba una fotonovela (“CASOS DE ALARMA!: Hechos de la vida real”, primero, “VALLE DE LÁGRIMAS”, después), con actores, actrices y vedettes como CARLOS ANCIRA, SUSANA DOSAMANTES, AUGUSTO BENEDICO, THELMA TIXOU, GUILLERMO MURRAY, ELIZABETH DUPEYRON, JUAN ANTONIO EDWARDS, ROSY MENDOZA, JAIME MORENO y LORENA VELÁZQUEZ, que abordaba escabrosos temas como “¡Maten a mi marido!”, “El precio de la pobreza”, “Esposa drogadicta”, “Juventud equivocada”, “Drama de Sexo y Drogas”, “Hermanos malditos”, “Pasión sexual y asesina” y “Mesera coqueta”.

“ALARMA!” dejó de publicarse en 1986, como consecuencia de la cruzada por la RENOVACIÓN MORAL DE LA SOCIEDAD, promovida por el presidente MIGUEL DE LA MADRID, y regresó ‘totalmente renovada’ en 1991, ahora como “EL NUEVO ALARMA!”, bajo la dirección del periodista MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ VÁZQUEZ, conocido en el medio con el mote de “EL ALARMO”.

El número MIL de la publicación, aparecido el 28 de junio del 2010, tocó el extremo de lo grotesco y lo obsceno, al presentar en su portada una selección de decenas de rostros de cadáveres ¡a todo color!...

Sobrevivió 13 años. “ALARMA!” cerró su ciclo el 17 de febrero del 2014, según escribieron sus editores en el NÚMERO 1190, luego de haber cumplido durante casi cinco décadas su compromiso de “llevar a sus lectores la información veraz y oportuna de lo que ocurre en México y en el extranjero. Únicamente la verdad”. Efectivamente. Con pelos y señales. Un negocio redondo nacido a partir del dolor y la sangre ajena…