EL TELÉFONO PÚBLICO

Por David Estrada.

Durante las décadas de los sesenta y setenta, se podía hacer una LLAMADA TELEFÓNICA por 20 CENTAVOS en cualquier CASETA PÚBLICA instalada en la esquina de las principales avenidas. La duración de la comunicación era de 3 minutos, al termino de los cuales se tenía que colocar otra moneda, con la consecuente molestia de las personas que se encontraban haciendo fila para poder utilizar el aparato. Así, la CASETA TELEFÓNICA se convirtió en cómplice de amores, negocios, amistades y reencuentros.

El primer TELÉFONO PÚBLICO apareció en un banco de HARTFORT, en la ciudad norteamericana de CONNECTICUT, en 1889. Su Invención se debe a WILLIAM GRAY (1850-1903), que ya había obtenido cierta notoriedad al crear un CHALECO INFLABLE para jugadores de béisbol. Tres años después, en 1892, cuando apenas el 10 por ciento de la población norteamericana tenía TELÉFONO en su domicilio, el número de TELÉFONOS PÚBLICOS de la compañía de GRAY había llegado a la sorprendente cantidad de 80,000 unidades.

En MÉXICO, las CASETAS TELEFÓNICAS se tardaron varios años en llegar. Fue a mediados de la década de los sesenta cuando se instalaron las primeras ‘tipo londinese’, altas y con una puerta que se cerraba para lograr una mayor intimidad.

Para 1967, ya se habían instalado UN MILLÓN de CASETAS TELEFÓNICAS en las principales colonias de la CIUDAD DE MÉXICO y en las principales ciudades del interior del país.

A finales de los ochenta, con la aparición del TELÉFONO CELULAR, las casetas pasaron a un segundo término, hasta prácticamente desaparecer.