EL VENDEDOR DE ENCICLOPEDIAS

Por David Estrada

En las décadas de los setenta y los ochenta, las ENCICLOPEDIAS gozaban de una gran popularidad. Los hogares de CLASE MEDIA y la CLASE ALTA adquirían pesados tomos con los que sus hijos hacían las tareas de la escuela y, gracias a sus ilustraciones, la familia tenía la oportunidad de ver por primera vez lugares del mundo que hasta entonces solo habían conocido de oídas. Las ENCICLOPEDIAS, por tanto, pasaron a formar parte del PAISAJE DOMÉSTICO. Curiosamente estas colecciones no se encontraban en las LIBRERÍAS, ya que las empresas editoriales las comercializaban por el sistema “de puerta en puerta”, muy popular en aquellos tiempos.

Los tenaces VENDEDORES DE ENCICLOPEDIAS -unos verdaderos embajadores del SABER y la CULTURA-, casi lograron con el paso de las décadas, que en cada casa de la ZONA URBANA hubiera al menos una ENCICLOPEDIA para ser consultada.

La ENCICLOPEDIA BRITÁNICA, por ejemplo, que salió por primera vez en 1768, tuvo su mejor año en ventas en 1992, pero dejó de circular en su edición impresa en 2012, ante el aplastante auge de la competencia, WIKIPEDIA, la ENCICLOPEDIA EN LÍNEA más popular en nuestros días. Otras enciclopedias famosas en aquellos años de venta “de puerta en puerta”, fueron: LOROUSSE, QUILLET, ESPASA, BRUGUERA o SALVAT.

Los VENDEDORES DE ENCICLOPEDIAS llegaban a casi todos los rincones del país con un modelo de “PAGO A PLAZOS” para que todos los hogares accedieran a ellas a pesar de sus altos precios. La confianza entre ambas partes era indispensable al momento de estampar la firma en los PAGARÉS que se iban recuperando conforme se fuera liquidando la deuda.

En tiempos en los que no existía el INTERNET, muchas generaciones crecieron con estas ENCICLOPEDIAS, sin poner en duda la veracidad de su contenido, ya que el solo hecho de que se encontrara ahí impreso transmitía confianza. La misma confianza que, en el terreno de la comunicación, en ese mismo tiempo generaba JACOBO ZABLUDOVSKY y su noticiero “24 HORAS”.

Hoy, todo eso ya es historia. Las ENCICLOPEDIAS en papel se quedaron en una época en la que había libreros para ubicarlas y el tiempo para consultarlas. Y sólo en la casa del abuelo se puede ver todavía en algún librero, una vieja y muy utilizada enciclopedia, la herramienta indispensable para unas TAREAS ESCOLARES que se realizaban a mano o, en el mejor de los casos, con MÁQUINA DE ESCRIBIR, para evitar plagios.