CUANDO LOS 'PRODUCTOS CHATARRA' NOS DABAN CLASES DE HISTORIA

Por David Estrada

A finales de la década de los sesenta y durante los setenta, los hoy satanizados ‘PRODUCTOS CHATARRA’, ofrecían a los niños de mi generación indirectas CLASES DE HISTORIA y GEOGRAFÍA, a cambio de que se compraran sus productos para coleccionar artículos con los que nos entreteníamos y aprendíamos a la vez.

Así, por ejemplo, los pastelitos de “TWINKY WONDER” -mi favorito, siempre, el de chocolate-, nos regalaban un personaje de las caricaturas de HANNA BARBERA para que los decoráramos de acuerdo a las imágenes que aparecían en la naciente TELEVISIÓN EN COLOR. En total eran 45 diferentes personajes que nos eran del toto familiar: PEDRO PICAPIEDRA, VILMA, PEBBLES, DINO, PABLO MÁRMOL, BETTY y BAM BAM; YOGUI y BUBU; PIXIE y DIXIE; MAGUILA EL GORILA, PEPE PÓTAMO, BIDDY BUDDY y EL GUARDABOSQUES, entre otros.

En tiempos en los que la IMAGINACIÓN era suficiente para pasar largas horas de DIVERSIÓN, los cereales de “CORN FLAKES” se especializaron en incluir en sus productos bustos con personajes históricos naciones e internacionales como HERNÁN CORTÉS y CUAUTHÉMOC, HIDALGO, MORELOS, LA CORREGIDORA y ALLENDE; BENITO JUÁREZ, MADERO, VILLA y ZAPATA, hasta los REYES CATÓLICOS, CONFUCIO y CARLOS MARX.

Los productos de “MARINELA”, inmersos también en esta ‘fiebre coleccionista’, obsequiaba ESTAMPILLAS con las BANDERAS de los diferentes países del mundo en el frente y una síntesis informativa de su capital, número de habitantes y extensión de su territorio. Toda una CLASE DE GEOGRAFÍA.

Una parte interesante de estos JUGUETES y ARTÍCULOS COLECCIONABLES, que con el paso del tiempo se han convertido en verdaderos OBJETOS DE CULTO, lo constituyeron los armables de ANIMALES, AUTOMÓVILES DE CARRERAS, BARCOS y FERROCARRILES. Todos con colores vistosos o en dorado y plateado.

Eran tiempos en los que no nos preocupábamos por las calorías que un pastelito podía contener y nos comíamos hasta cinco por semana. Tiempos en los que un “TWINKY”, un “SUBMARINO”, un “PINGÜINO” o un “GANSITO” formaban parte de nuestro menú diario, de nuestro almuerzo a la HORA DEL RECREO. Tiempos en los que por la cabeza de nadie cruzaba la idea de que estas GOLOSINAS pudieran ser dañinas para la salud… ‘PRODUCTOS CHATARRA’.

¡Cuánto hemos cambiado!, ¿No?